Seguramente tenían algo que hacer

Imagen de la concentración frente al ministerio de Asuntos Exteriores para exigir la acogida de refugiados / Luca Piergiovanni (EFE)

Madrid
Varios centenares de personas se concentraron ayer en varias ciudades españolas para pedir rutas seguras para los refugiados que huyen de la guerra y la violencia y que se aceleren los trámites de acogida en Europa, en sus propias ciudades. De alguna manera, esas concentraciones fueron el eco de la magnífica manifestación que tuvo lugar en Barcelona el pasado día 18, con más de doscientas mil personas recorriendo sus calles. La pena es que ese eco fuera tan pequeño en Madrid, donde solo se reunieron unos pocos centenares de manifestantes frente al ministerio de Asuntos Exteriores.
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¿Por qué hubo tan pocas personas en la concentración de Madrid? Quizás, porque la convocatoria pasó bastante desapercibida. Quizás, porque quienes la convocaron, un puñado de organizaciones no gubernamentales, no disponen de los medios para movilizar a decenas de miles de personas y quizás, porque las organizaciones que sí disponen de esas estructuras, es decir los sindicatos y los partidos políticos, ignoraron tranquilamente el llamamiento. En la concentración de ayer en Madrid no se vio a un solo representante del Ayuntamiento de la capital (pese a que en su sede todavía ondea una pancarta que dice, en inglés, “Bienvenidos refugiados”; tampoco del Partido Socialista Obrero Español, ni de Podemos, ni de Izquierda Unida, ni de Ciudadanos, ni de Comisiones Obreras, ni de UGT, ni de ningún otro partido de los que teóricamente comparten la preocupación por el destino de los cientos de miles de hombres, mujeres y niños que huyen de zonas de conflicto y que arriesgan la vida, y a veces, demasiadas, la pierden intentado cruzar el Mediterráneo. ¿Por qué no estuvieron ayer en la concentración de Madrid? Vayan ustedes a saber. Seguramente tenían algo que hacer.




