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Las chicas infravaloran sus capacidades en tecnología y matemáticas

Un estudio de la Universidad Oberta y la Universidad Politécnica de Catalunya revela los estereotipos y la brecha de género existente en la elección de los estudios universitarios

Imagen de una niña rodeada de libros delante de una pizarra llena de ecuaciones y fórmulas matemáticas. /

La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y la Universidad Politécnica de Catalunya han presentado este lunes un análisis en el que se han estudiado durante seis años a más de 1500 alumnos de secundaria de seis institutos de Madrid y Barcelona. El objetivo era desvelar por qué son los chicos los que se decantan más por carreras científico-técnicas, como por ejemplo en la titulación de informática, en la que solo 9 de cada cien alumnas son mujeres. Milagros Sainz, responsable del estudio y Directora del Grupo de Investigación de Género y Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la UOC, ha detallado los resultados en La Ventana.

En los primeros años de estudio, en Primaria, hay igualdad de capacidades, e incluso mejores notas de las chicas en asignaturas relacionadas con las matemáticas, la ciencia y las tecnologías. Entonces cabe preguntarse qué sucede a partir de los catorce o los quince años y por qué empiezan a cambiar las percepeciones. La respuesta, según Sainz, es sencilla. Las chicas infravaloran sus capacidades en tecnología y matemáticas: "A pesar de tener notas equiparables a las de sus compañeros, en física, química, etc., se perciben menos competentes que sus compañeros. Esto tiene un efecto muy importante a la hora de elegir estudios, porque no influye la nota que se tenga sino cómo de competentes se consideren".

En una sociedad cada vez más tecnológica y a la vez más exigente con las mujeres esta brecha puede suponer un gran obstáculo a largo plazo. Y es que a pesar de que los jóvenes hacen un uso habitual de las nuevas tecnologías, el hecho de que haya pocas mujeres en el campo científico-técnico nos indica que son pocas las que se atreven a romper prejuicios. Esto es lo que, según Sainz, se denomina segunda brecha digital. La investigadora, incluso, va más lejos: "Luego, cuando se promueven puestos de liderazgo, al haber pocas mujeres, son también pocas las que acceden a esos puestos de responsabilidad".

Este problema no es local, no es solo propio de cultura española. Es un problema muy extendido en los países occidentales. En EE.UU, por ejemplo, se lleva investigando desde hace décadas, al igual que en Alemania. En ambos casos han llegado a la conclusión de que es un patrón que se perpetúa en el tiempo. "En nuestro contexto es pionero, porque no hay estudios anteriores que hayan abordado esta temática", ha afirmado Sainz.

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