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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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¡¡¡Tiempo muerto!!!

Es una pena que la vida pública española no disponga de un mecanismo para parar el tiempo...y también es una pena que disponiendo de mecanismos suficientes para prever grandes catástrofes, no exista después la voluntad de evitarla

Es una pena que la vida pública española no disponga de un mecanismo para parar el tiempo; igual que se hace en algunos deportes para repensar la estrategia del equipo, o como tradicionalmente ha funcionado en las cumbres europeas: cuando se corría el riesgo de no alcanzar acuerdos importantes, se paraba el reloj; y punto. Hasta que no salía algo parecido a un pacto, de allí no se levantaba ni dios. Es una lástima que no tengamos eso...y también es una pena que disponiendo de mecanismos suficientes para prever grandes catástrofes, no exista después la voluntad de evitarlas.

Todo esto –y más cosas- se unen en el conflicto hispano-catalán-catalano-español…da igual, ya me entienden. Y la condena de inhabilitación a Artur Mas por haber convocado aquella seudo consulta del 9 de noviembre de 2014 es la enésima prueba de este déficit. Porque las opciones están muy claras: para unos se trata del cumplimiento de la ley, que nadie puede saltarse; Artur Mas y su gobierno desobedecieron al Tribunal Constitucional –o al menos eso dice la sentencia- y por lo tanto deben ser castigados. Para otros, en cambio, es una vergüenza antidemocrática condenar a alguien por poner las urnas y proyecta al exterior una imagen penosa, bananera.

Pues miren, yo, sinceramente, -y no creo ser el único- yo no tengo certeza ni convicción para condenar rotundamente ninguna de las dos posturas. Y no se trata de una falsa equidistancia, ¿eh?, no es eso: la ley es la viga maestra del Estado de Derecho y con eso no se puede jugar; lo tengo clarísimo. Pero la política podía –y tenía- que haber evitado llegar a este punto.

Lo que pasa es que precisamente en este tema la política –o algunos políticos- han sacado lo peor: el oportunismo, el sectarismo, la prepotencia, la incompetencia…y así nos va. Y así está el patio. Porque es verdad que al final dos no se pelean si uno no quiere pero en este asunto me temo que hay demasiada gente como la del chiste, que piensa: “¿para qué vamos a debatir nada si podemos arreglarlo a hostias?”.

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