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Algas, el alimento del futuro

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad durante este siglo es el de ser capaz de alimentar a una población mundial que no para de crecer. Y las algas podrían ser una de las posibles soluciones

 Las algas tienen muchas ventajas para poder convertirse en uno de los pilares básicos para poder alimentar en el futuro a toda la humanidad. Su rápido crecimiento y su facilidad para adaptarse al medio marino pueden permitir la producción a gran escala de muchos tipos de algas. Además, éstas poseen algunos compuestos importantes desde el punto de vista nutricional y también sustancias de actividad biológica que pueden ayudarnos a prevenir muchas enfermedades.

Porque las algas pueden consumirse no sólo directamente como alimento, sino que de ellas pueden extraerse otros productos como aceites, ácidos grasos omega 3, proteínas, azúcares, vitaminas y antioxidantes. Estos organismos también tienen un gran potencial para ayudar en la lucha contra el cambio climático, ya que de ellos se puede obtener energía (como biodiesel), usarlos para el tratamiento de aguas residuales, como biofertilizantes e incluso como alimentos para los animales.

A pesar de todas estas ventajas, las algas tienen también “efectos secundarios” para algunas personas, que conviene conocer. Se han de tener en cuenta las características de cada individuo, ya que, por ejemplo, tienen un alto contenido en yodo que puede afectar a las personas con enfermedades tiroideas, sino también es importante saber que existen “algas malas”. Por ello, como en el caso de las setas, es importante saber cuáles son las toxinas que producen las algas y cómo se identifican.

Las algas que comemos

El CSIC acaba de publicar el libro ‘Las algas que comemos’. Elena Ibáñez, profesora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del CSIC, es la co-autora de este pequeño volumen dedicado a la divulgación científica. “Las algas se recolectan desde hace mucho tiempo: ya los aztecas recolectaban algas para su alimentación”, recuerda.

Para la investigadora, debemos tener cuidado para recolectarlas porque podemos tener un problema de sobreexplotación. “Puede ser interesante la posibilidad de cultivarlas, porque así dispondremos de las distintas especies durante todo el tiempo posible de manera no tan estacional”.

En España, con la cantidad y diversidad de nuestras costas, las algas que hay son muy diversas. En el Cantábrico, por ejemplo, donde la temperatura del agua es fría, se encuentran fundamentalmente algas rojas, algunas no comestibles y otras comestibles como el Musgo de Irlanda, la lechuga de mar, o algunas algas marrones como el espagueti de mar.

Algas con Estrella Michelin

El chef coruñés Iván Domínguez, que actualmente está al mando de los restaurantes Arallo y Alborada en A Coruña (con una estrella Michelín) y de Alabaster y Anima en Madrid, es uno de los cocineros que más utiliza las algas en muchos de sus platos. “La textura, el sabor…las algas son como vegetales del mar a los que tenemos que perder el miedo”, explica.

Dominguez utiliza las algas en sus platos desde 2008, cuando trabajaba en 'Casa Marcelo' como jefe de cocina. Cuenta que empezó con miedo por desconocimiento, pero poco a poco el sabor “se mete en tu paladar gustativo”. Hoy emplea las algas de la zona gallega prácticamente para todo: en salsas, en caldos, licuados, para proteger el pescado en sal...

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