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Música
PRIMAVERA SOUND

Saltan chispas entre The xx y el público del Primavera Sound

La banda inglesa y el público del festival se juran amor eterno durante el único un concierto plagado de 'hits'

La cantante de The xx, Romy Madley Croft, durante el concierto de la banda inglesa en el Primavera Sound, este viernes. / Pere Francesch (ACN)

Barcelona

Lo primero que dijeron fue Say something loving, toda una declaración de intenciones. Los londinenses The xx se presentaron en Barcelona con ganas de gustar. Dijeron que el Primavera Sound es uno de sus festivales favoritos de todo el mundo e insisitieron en darle las gracias a cada una de las personas allí presentes. ¡Misión cumplida! Enseguida sacaron a relucir joyas como Crystalised —el segundo tema de la noche, con Jamie xx marcando el ritmo con timbales— y eso ayuda, claro.

Sus canciones siempre han destacado por ser capaces de desatar la máxima emoción con la mínima instrumentación: un punteo de guitarra, una línea de bajo, las voces de Romy Madley y Oliver Sim, una caja de ritmos, algún sampler... ¡y silencios! Revolucionaron la escena con la aparición de su primer disco en 2009 (xx), alargaron el momento con Coexist, en 2012, y ahora, tras cinco años de silencio, han consolidado su estatus con un trabajo que no ha decepcionado a nadie: I see you.

Las canciones de sus tres álbumes se fueron sucediendo para mayor gloria de los fans: Infinity, VCR... Pero uno de los momentos más emocionantes de la noche llegó con Romy interpretando Performance en solitario, solo con voz y guitarra. Justo antes se había confesado un poco asustada y, sin embargo, demostró mucho poder.

El último tramo del concierto, con el público totlamente entregado, fue el más bailable: Dangerous, Shelter, Fiction... y el éxtasis llegó con On hold. Para entonces, entre The xx y el público del Primavera Sound ya saltaban chispas, pero las dos últimas canciones de la velada, Intro y Angels, sonaron a promesa de amor eterno.

Etapa de 'media montaña'

A los de Mac Demarco les entró calor de repente... / ÉRIC PÀMIES

La organización del Primavera decidió sustituir la baja de Frank Ocean con un concierto de Jamie xx —más bien un masivo dj set con destellos de downtempo— y el genio inglés no defraudó, poniendo a todo el Fòrum a bailar hasta las tantas. Pero tras el rediseño, la jornada del viernes, aun manteniendo su atractivo, ya no era lo mismo. Un solo puerto mítico, The xx, y mucha media montaña.

Los dos grandes escenarios del festival se llenaron también con los californianos The Growlers y los canadienses Mac DeMarco. Los primeros, con su revisión del pop de los 60 y 70 y un último disco producido por Julian Casablancas que suena, justamente, a The Strokes con sobredosis de tila. Impecables en la ejecución y con temas como Night Ride, a los que resulta complicado sacarles un defecto (salvo el de la falta de nervio y de ambición). Justo después Mac Demarco alargó el homenaje al pop pausado de tintes clásicos con un repertorio sólido y, sobre todo, una performace digna de gran festival (de sustancias). El batería se quedó completamente desnudo y al cantante, empeñado en mostrarle el trasero a los miles de presentes, poco le faltó. Muchas risas y buena música. ¡Una fiesta!

Pero antes de que se pusiera el sol hubo tiempo para disfrutar de varias bandas interesantes. Los italianos Iosonouncane convirtieron las maravillosas canciones de Die en una especie de rave y su vocalista, Jacopo Incani, sonó a remix de Eros Ramazzoti entrando en trance. Una puesta en escena más voluntariosa que efectiva.

La japoestadounidense Mitski, en cambio, sí cumplió con las expectativas. Y lo hubiera hecho aún mejor de no ser por los problemas de sonido con los que tuvo que lidiar hasta el ecuador del concierto. Se oía mucho su bajo y muy poco su voz, pero eso no impidió que el estribillo Your Best American Girl sonara épico. Como esa frase de Drunk Walk Home en la que grita "fuck you and your money". Llegó como una promesa en la onda de PJ Harvey y se va como realidad que apunta también hacia Bjork. No conviene perderse su próxima visita, pero mejor si es en una sala y con las pruebas de sonido bien testadas.

Gente de todos sitios, pero con un 'look' muy Primavera. / ÉRIC PÀMIES

Los austriacos Leyya no atrajeron a demasiada gente y, de hecho, más de uno se acercó pensando que tocaba Leiva. Pero su propuesta reúne todos los requisitos necesarios para triunfar y, si M83, Daughter o Florence And The Machine llenan ya grandes salas, ellos están llamados a hacerlo también. Temazos como Zoo, Butter o Superego brillarían en cualquiera de sus repertorios.

Justo antes de que ese hiciera de noche, el talentoso compositor de Nashville William Tyler hipnotizó al público trenzando notas y acordes hasta el infinito. Un Modern Country que explora las grandes praderas que separan a Josh Rouse, Sufjan Stevens o Micah P. Hinson de los discos de Mike Oldfield.

Y los vascos Berri Txarrak, animando al público en catalán para que cantara algún verso en euskera, descargaron un trallazo detrás de otro a modo de eslabón perdido entre el rock radical vasco y los últimos Belako. Además, con sendas versiones del Time To Pretend de MGMT y el Around The World de Daft Punk se marcaron un detallazo con el público del Primavera que, a priori, no es el suyo.

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