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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Vivir sin miedo

En Euskadi hemos encontrado una asociación de escoltas voluntarias. Mujeres que ayudan a las víctimas de la violencia machista cuando la justicia dicta una orden de alejamiento, pero no concede la protección 24 horas

La Asociación EDEMM ayuda a mujeres víctimas de la violencia machista protegiéndolas y reforzándolas psicológicamente /

En lo que llevamos de año, 30 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o ex parejas. De ellas, sólo 10 habían presentado denuncia previa por malos tratos. El proyecto EDEMM nació para luchar contra la violencia de género. Una asociación sin ánimo de lucro, formada por mujeres, que protegen y ayudan psicológicamente a las víctimas. Persigue dar el salto a otras comunidades autónomas para resolver las carencias que el actual sistema tiene. "La orden de alejamiento se termina y vuelve a quedar desamparada. Al ingresar en un centro de acogida no se la pone esa protección y sucede que al salir siga en esta situación. Si el agresor cumple la condena y queda en libertad, la víctima vuelve a estar en peligro. Lo que hacemos es protegerla y reforzarla psicológicamente, hasta que comprobamos que el agresor realmente ha dejado de perseguirla", explica Carolina fundadora de EDEMM.

"Quiero recuperar mi vida"

28 mujeres han sido asesinadas en 2017 a manos de sus parejas o ex parejas / GETTY

Diez años sufriendo palizas y maltrato psicológico. Todo empezó a la semana de haber tenido a su primera hija. "Todos los meses, una vez al menos. Cualquier cosa cotidiana suponía que él tenía que sentirse superior. Me llegué asentir responsable de lo que me estaba sucediendo. Me daba vergüenza que me juzgasen o etiquetasen a mis hijos". Ane denunció. La primera vez la retiró, pero llegó un momento en el que no podía más. "Fue mi hija mayor la que me dijo que esta situación no podía continuar más. Intenté hacerlo de una manera conciliadora, pero no tuve más remedio que denunciarle porque evolucionó a las agresiones en la calle y utilizando a mis hijas. Sabía que en algún momento, si no ponía remedio, me mataría".

Desde hace dos años está inmersa en un proceso judicial que se está alargando demasiado en el tiempo. Tiene concedida la orden de alejamiento, que caduca en pocas semanas, y la protección 24 horas que tiene asignada se le retirará. Su agresor está en libertad y sus hijas deben verle cada quince días en un punto de encuentro de Euskadi. "Después de poner la segunda denuncia me marché de mi casa. Ese día él estaba con las niñas y ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo. Empecé un camino en el que me he sentido sola, porque las instituciones no me acompañaron, pero donde ellas no llegan sí lo hacen las asociaciones. El acompañamiento emocional tan necesario para poder afrontar la situación". "Quiero que mis hijas puedan vivir tranquilas. Ya no quiero que me devuelvan mi dignidad, porque está pisoteada. Quiero que me devuelvan mi vida, poder salir a la calle sin miedo y poder hacerlo sola. Al final, la realidad es que las condenadas somos nosotras, las víctimas".

LAS CIFRAS DE LA VIOLENCIA MACHISTA

-30 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas en 2017, 1 caso está en investigación

-11 habían presentado denuncia previa

-5 solicitaron orden de alejamiento, y a las 4 se les concedió

-4 mujeres tenían en vigor la orden de alejamiento cuando fueron asesinadas

La importancia del apoyo psicológico

"Hay que proteger el maltrato psicológico porque no se le da importancia. Sólo se ve cuando una mujer recibe un golpe o una paliza. Tras esto existe un maltrato psicológico siempre. Nosotros lo que hacemos es proteger ese maltrato psicológico y evitamos que tenga lugar el físico, porque ya estamos presentes en ese momento". Carolina ha estado varios años trabajando con víctimas de la violencia machista que suelen seguir dos patrones: la mujer que ha tenido demasiadas responsabilidades, dando toda la protección; y la víctima que ha sido educada con demasiada protección, de forma que cuando convive con su agresor busca esa protección que siempre ha tenido. EDEMM tiene previsto poner en marcha una red de voluntariado que, a través de una formación previa, podrán ayudar a mujeres que sufren la violencia machista.

13 menores han quedado huérfanos por violencia de género en 2017 / GETTY

Diana sufrió durante dos décadas maltrato psicológico. "No te educan para detectar ese control porque la sociedad aún es machista y te obliga a asumir determinadas cosas por el hecho de ser mujer. Las víctimas nos resignamos, hasta que una luz dentro de ti te hace ver que lo que estás viviendo no debe ser así". "Hay que denunciar, pero falta información. Hay que decirle a la mujer que judicialmente va a estar sola y hay que prepararla para ello. La mujer que ha sido maltratada es la que mejor puede entenderte, por eso hay que ayudarlas. Reforzarlas, escucharlas, animarlas y apoyarlas para que puedan salir de ello, como lo hice yo".

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