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Violencia género

¿Es posible defender a la mujer desde posiciones no feministas?

2017 es el año el que se ha roto el silencio ante la desigualdad y sobre todo ante los niveles de violencia, de todo tipo, que soportan las mujeres.

Manifestación contra la violencia de género en Buenos Aires, en noviembre de 2014

Manifestación contra la violencia de género en Buenos Aires, en noviembre de 2014 / GETTY IMAGES

En lo que llevamos de 2017, según cifras oficiales, 46 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, una cifra que ya supera las 44 de todo 2016. Pero este año ha sido también el año de la aprobación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y sobre todo el año en que muchas mujeres han dado un paso adelante y han dicho basta. Un año que comenzaba con la gran marcha de las mujeres en Washington para protestar contra Donald Trump en su primer día como presidente de Estados Unidos y que acaba allí con la revista Time nombrando persona del año a las mujeres que denunciaron acoso sexual por parte de hombres poderosos como Harvey Weinstein. En nuestro país, casos como el de Juana Rivas que se enfrentó a la justicia para evitar que su marido, condenado por violencia de género, se llevara a los hijos de ambos a Italia, congregó un gran apoyo social. Como el que ha tenido la víctima de la presunta violación en grupo en los Sanfermines de 2016. Los movimientos feministas mostraron también su indignación en las manifestaciones que inundaron las calles de varias ciudades españolas el pasado 25 de noviembre. Para cerrar un 2017 que desde el feminismo califican de histórico en lo reivindicativo, un 2017 en el que se ha roto el silencio ante la desigualdad y sobre todo ante los niveles de violencia, de todo tipo, que soportan las mujeres.

En ese contexto de mayor visibilización de los movimientos feministas Javier, hay una pregunta que tratamos de responder. ¿Es posible defender a la mujer, reclamar la igualdad real, desde posiciones no feministas? Hay mujeres del mundo de la política, como el canciller alemán Angela Merkel, que asegura defender la igualdad, pero que no se considera feminista. También mujeres que abrazan el movimiento feminista de forma tardía, como la actriz Helen Mirren que en un discurso explicaba que siempre había creído que las mujeres eran tan capaces como los hombres pero que pensaba que "unirse a un movimiento que se llamaba feminismo era demasiado político". Ahora defiende que seamos del sexo que seamos, seamos feministas. Para Nuria Varela, doctora en ciencias jurídicas y sociales y autora de libros como "Feminismo para principiantes" no hay una única respuesta a la pregunta que planteamos, pero sí que diferencia entre lo que podríamos definir como dos grupos: por un lado estarían las mujeres que creen en una igualdad real y actúan en consecuencia aunque no se consideren feministas. Es lo que Varela denomina feminismo difuso. La otra cara de la moneda, sería otro grupo, el que ejerce una supuesta defensa de la mujer que no sería tal. Para Carmen Quintanilla, diputada del Partido Popular, ex presidenta de la comisión de igualdad del congreso y presidenta de la Confederación de Federaciones y Asociaciones de Familias y Mujeres del Medio Rural sí que sería posible defender a la mujer sin ser feminista, aunque apuesta por hacerlo desde un feminismo, que denomina "de igualdad". Quintanilla afirma además que el feminismo no es patrimonio de la izquierda ni de la derecha.

Hablamos de la mujer, pero, ¿el hombre puede ser feminista?. En la esfera pública pocos son los hombres que se definen como feministas. Sí lo ha hecho el primer ministro canadiense Justin Trudeau que en una conferencia en el foro de Davos afirmaba que “no debería asustarnos la palabra feminista y que hombres y mujeres deberían poder utilizarla para describirse a sí mismos siempre que quieran”. Para Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno contra la violencia de género y actual profesor de la Universidad de Granada, el hombre no solo puede, sino que debe ser feminista. Según relata Lorente, el feminismo solo pretende una igualdad que además cuenta con los hombres.

El arduo trabajo de la mujer en busca de la igualdad, plantea un nuevo escenario que algunos denominan como "feminización de la sociedad", con mayor presencia de mujeres en las aulas, en los puestos de trabajo y en lugares de responsabilidad. Es lógico que los datos, respecto a los años en los que la mujer ha sido obligada a permanecer en un segundo plano, nos hagan pensar que se está dando esa feminización. Sin embargo, para Carmen Quintanilla aún queda un largo camino para llegar a la igualdad real. Aun así, la diputada no cree que se vaya a dar esa feminización. Nuria Varela también cree que estamos aún lejos de la igualdad. Pero advierte de algo aún más peligroso: las nuevas mascaras del machismo Ese velo de la igualdad, sería el que nos hace creer, falsamente, que existe esa feminización, una feminización que pueda llevarnos a una verdadera igualdad...Y ese velo se une a la incertidumbre, por no decir oposición, de muchos hombres ante este futuro escenario. Una incertidumbre, que según recalca Miguel Lorente, no está fundamentada. Para no caer en esas trampas, para identificar a esa casi invisible nueva misoginia y no dar por buenos conceptos que en realidad restan en la defensa de la mujer, Nuria Varela apuesta por una única vacuna: el feminismo. La igualdad real no ha llegado aún, y aunque este año, 2017, ha sido el año en el que el hartazgo ha hecho que muchas mujeres, y algunos hombres, se unan a la lucha por una vida en igualdad, por una vida sin violencia hacía la mujer, queda aún mucho camino por recorrer.

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