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Miércoles, 20 de Noviembre de 2019

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“¡No vas a mutilar a mi hija!”

Isatou Jeng se enfrentó a su familia para salvar a su hija de la ablación que afecta a tres de cada cuatro mujeres en Gambia. Lidera un proyecto infantil por la igualdad

Si ya resulta complicado ser mujer en los países del Norte, imaginen en un estado como Gambia en el que las tradiciones y la religión mantienen una práctica tan terrible como la ablación que afecta al 75% de las mujeres del país. Isatou lidera el proyecto “The Girls Agenda” con el objetivo de empoderar a la próxima generación de mujeres gambianas. ‘Punto de Fuga’ ha hablado con ella en el VIII Encuentro “Mujeres que transforman el mundo” que organiza el Ayuntamiento de Segovia.

¿Es cierto que el 75% de las mujeres en Gambia han sufrido la ablación?

En realidad, el índice de prevalencia de la ablación en Gambia, según la mayoría de los indicadores internacionales, se situaba en 2010 en el 76 por ciento... Eso implica que hay un alto porcentaje de población afectada. Pero es que han pasado ocho años y creo que deberían hacerse nuevos estudios porque se ha trabajado mucho para educar a la gente sobre los efectos negativos que tiene sobre la mujer la ablación y sobre la educación sexual y reproductiva de las mujeres. Así que si hicieramos ahora un nuevo estudio probablemente el índice de prevalencia sería mucho más bajo.

¿Cuáles son los falsos mitos que perpetúan la mutilación genital femenina en su país?

Para empezar, la ablación es una práctica tradicional en mi país. Se lleva practicando desde hace trescientos años. Lo que ocurre es que una mujer se ve obligada a someterse a la ablación si pertenece a un grupo étnico del país si quiere formar parte de la sociedad.Otra cosa a tener en cuenta son las connotaciones religiosas que tiene esta práctica. El 90 por ciento de los gambianos son musulmanes y en las escuelas se dice que la ablación es una obligación para las mujeres en el Islam.

En las escuelas se dice que las mujeres que no se someten a la mutilación no son puras, no merecen ser consideradas musulmanas.A eso hay que añadir que el 75 por ciento de las mujeres en Gambia no saben leer, no saben escribir, no entienden el árabe y por tanto no pueden comprobar si los libros sagrados dicen tal cosa. Así que las escuelas deben de tener un papel importante para erradicar esta práctica.

Otras personas, como es mi caso y el de mi familia, lo ven como algo cultural y eso puede resultar fácil de cambiar hasta que dicen lo contrario en las escuelas. Así que es la tradición y la religión los dos factores que influyen en la prevalencia de la ablación en Gambia.

Así que, una vez más, la Educación es básica para erradicar esta práctica...

Sí, desde luego. La educación es básica para cambiar esta mentalidad de la gente. Cuando a una persona se la educa en sus propios derechos, cuando se la empodera dándole información... esa persona es más crítica con las decisiones que toma en la vida.Es por eso que tenemos que educar a la gente contra la ablación... para que entiendan las consecuencias negativas de la mutilación. Además, enseñando árabe a las mujeres y a las personas les permite poder consultar los libros sagrados, en este caso el Corán, para comprobar que no obliga a practicar la ablación.

Es decir, la educación siempre te permite ser más crítico y más consciente de las decisiones que tomas en la vida. Puedes salvar a tus hijos de prácticas como la ablación. Pero cuando no recibes educación son otras personas las que toman esas decisiones por tí. Y sólo te puedes guiar por el instinto... es más fácil que alguien te engañe o que te diga algo que no está bien.Lo que hacemos nosotros es ir a las comunidades, educar a la gente que vive en ellas. Les hablamos de la ablación y de las consecuencias negativas que tiene para la mujer. Eso es educación...Ahora las mujeres ya saben, ellas son capaces de decir a algo que NO porque es malo para su cuerpo.

¿Ha sido complicado enfrentarse a los que todavía defienden la ablación en su país?

A lo largo de mi carrera profesional he podido recorrer todos los rincones de Gambia. He hecho campaña contra la ablación y otras tradiciones perjudiciales… La respuesta que obtengo es progresiva.

A veces nos encontramos con personas que se resisten a estos cambios y condenan lo que nosotros hacemos. Todavía hay gente que te dice que estamos luchando contra tu religión, contra nuestra cultura… pero yo hablo de la ablación. Soy una superviviente de la ablación. Recorro Gambia hablando de los efectos de esa práctica… y hay gente que te dice: “pero…¡si no te ha pasado nada, estás bien!” Yo respondo: “POR SUPUESTO QUE ME HA PASADO!!!”

Perdí el clítoris, tengo relaciones sexuales dolorosas… A las mujeres no les suele gustar hablar de esto pero yo hablo mucho… En Gambia las mujeres no hablan del dolor que sienten… no hablan de su “asexualidad”... En Gambia la mujer no habla de su vagina. Es como “un lugar secreto” del que no vas a hablar… Lo que pasa en tu vagina se queda ahí. Eso es lo que nos dice la cultura que nos rodea. Así que los hombres no saben lo que nos pasa. No se lo contamos… Las mujeres no cuentan a sus maridos que sienten dolor cuando tienen relaciones sexuales. Así que si eres hombre no tienes ni idea de lo que le pasa a tu mujer.

Pero entonces te sacan eso de que es una obligación religiosa pero… ¡El Islám no defiende nada que provoque dolor! Así que deben saber que todo lo que hagan y provoque dolor lo hacen por su cuenta… ¡No uses el nombre del Islam para justificarlo! Les explicamos esto pero entonces… ellos dicen que “muchas mujeres se han sometido a la ablación y no les ha pasado nada” pero no es así… a todas las mujeres a las que se les ha mutilado les ha pasado algo porque a todas les han quitado algo de su cuerpo y en contra de su voluntad. A mí nadie me preguntó cuando me mutilaron. Yo sólo tenía seis meses. Era un bebé y nadie me preguntó si quería someterme a la ablación. Símplemente me lo quitaron.

Así que no hay consentimiento de por medio. No hay consentimiento para que te corten algo de tu vagina y el Islam no permite eso. Nos hemos tomado esto de la religión como un reto en las escuelas. En Gambia hay muchas escuelas que promueven la ablación pero nosotras tenemos escuelas que hacen campaña contra eso. Y eso ya es un triunfo… hay muchas escuelas religiosas que ya explican que el Islam no promueve la ablación. Es un signo del cambio y de que algún día la ablación no existirá en Gambia.

¿Y las familias?¿Es difícil convencerlas?

Mi primer objetivo cuando yo me uní a esta campaña hace diez años fue mi familia. Yo vengo de una familia en la que todavía se practica la ablación pero yo empecé con mi madre y mis hermanos. Tengo sobrinas a las que no se las ha mutilado. Las hemos protegido de la ablación.

Lo primero que hice fue hablar con mi madre para decirle que debía dejar eso. Que debía dejar de participar en ceremonias de ablación. Que no debía someter a mis sobrinas a eso. Ella se puso furiosa… se enfadó mucho por el simple hecho de que sacara el tema porque es un “tabú”. Es algo de lo que no debes hablar y nunca quiso hacerlo. Nunca quería hablar del tema pero yo insistí y finalmente hablamos del tema.

Pero el debate se ha extendido al resto de la familia… mi familia practica con normalidad la ablación. Pero en Gambia suele pasar que haya miembros de tu familia que practican la mutilación y otros que no porque hay diferentes grupos étnicos. La mayoría de estos grupos siguen practicando la ablación…. pero hay otros que no lo hacen. Así que lo que suele pasar es que si te casas con un hombre de un grupo étnico que practica la ablación y no eres lo suficientemente fuerte como mujer… tus hijas sufrirán la mutilación. Así que muchas veces depende de lo fuerte que seas para plantarte y decir: “A mis hijas no las van a mutilar”

Hay que ser fuerte porque si te casas con alguien de un grupo étnico que practica la ablación puede que tus suegros, tu cuñados y el resto de la familia te presionen para hacerlo, incluso que te arrebaten a tu hija para mutilarla porque es su cultura. Tienes que ser fuerte y firme en tus convicciones para decirle a esa gente que quien toque a mi hija tendrá que sufrir las consecuencias. La cosa es que tienes que plantarte y decir “NO A LA ABLACIÓN”.

Pero ahora mismo la cosa es que hay familias que la practican y otros que no. La ablación será historia en Gambia… te lo demostraré!

Usted asegura que “ser una mujer implica ser fuerte, determinada e influir en el mundo”... ¿influir en quién y por qué?

Ser mujer es un hecho muy poderoso. Las mujeres son poderosas por sí solas. Así que ninguna mujer debería permitir que alguien te diga que no puede desplegar sus alas… porque las mujeres tienen una gran influencia en la sociedad. Cada cosa que dices… cada cosa que haces influye en mucha gente así que hay que rechazar a las personas que intentan atarte o plegar tus alas.

Hay que desplegar las alas y volar porque cada vez que lo haces, cada vez que abres la boca o haces algo… eso llega a mucha gente. Así que se trata de tomar el control total de tu vida, el mando sobre tu propio cuerpo, saber quién eres tú misma y no permitir que nadie te dicte la vida por ti, o te diga que no puedes hacer algo por tí misma, o que no puedes triunfar como mujer, o que no tiene valor por el simple hecho de ser mujer, o que no puedes alcanzar lo que quieras por ser una mujer…

Lleva diez años fomentando la igualdad a través de la educación… ¿Qué cambios de actitud hacia la mujer han podido notar en las nuevas generaciones de Gambia?

“The girls agenda” es una gran organización liderada por mujeres jóvenes que trabajan para gente joven. Nuestro principal objetivo es la gente joven porque pensamos que si se trabaja con ellos se convertirán en aliados y serán mucho más críticos con las decisiones que tomen en la vida. Cuando hablo de gente joven hablo de niños y chicos adolescentes. Lo que hacemos es dejar que esos chicos participen en nuestros debates y sí que estamos viendo cambios…

Mira… en Gambia si eres un niño la familia te hace creer que eres un seguro para ella porque te dicen durante toda la vida que algún día te casarás y tendrás que proteger a la familia y eso hace que los niños tengan más privilegios y más oportunidades. Y eso es un proceso de cambio que estamos llevando a cabo en Gambia… lo hacemos para desmitificar eso. Para romper ese círculo y esa brecha de género trabajamos con gente joven, especialmente niños y chicos adolescentes pero también niñas.

Y estamos viendo como hay chicos que defienden la igualdad, que apoyan el empoderamiento de las chicas, que nos apoyan contra la ablación o en nuestras campañas contra los matrimonios infantiles. Todavía hoy hay chicos que defienden la ablación pero hay otros que discuten con ellos y les explican que tienen un papel que hacer… les dicen que tienen que ser responsables porque en el futuro serán padres, ellos tendrán hijas a las que tendrán que proteger.

Así que la cosa ha cambiado bastente en la mayoría de la población de chicos jóvenes… ellos apoyan los derechos de la mujer y eso no había pasado nunca. Es decir, hombres jóvenes que defienden la igualdad, los derechos de la mujer desmitificando el patriarcado… la próxima generación de Gambia será una generación igualitaria y justa.

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