Miércoles, 12 de Agosto de 2020

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El centenario último vuelo del Barón Rojo

Manfred von Richthofen murió con las alas puestas a siete meses del final de la Primera Guerra Mundial, en la mañana del 21 de abril de 1918. En pleno combate contra un avión británico sobre Vaux-sur-Somme, en el norte de Francia, una ráfaga antiaérea le alcanzó en el pecho. La bala entró por el lado derecho y le causó heridas en los pulmones, el corazón, el hígado, la arteria aorta y la vena cava. Dicen los médicos que debió tardar un minuto en perder el conocimiento. Con todo, cuentan los testigos que aterrizó suavemente. Cuando el enemigo alcanzó la cabina, uno de ases de la aviación más importantes del siglo XX ya había fallecido. Se llevó a la tumba sus últimos pensamientos, pero nos los podemos imaginar.

El centenario último vuelo del Barón Rojo

Réplica estadounidense del triplano estilo Fokker que pilotó el Barón Rojo

No.

No ha podido ser el británico. No desde la retaguardia. No copiando mi estilo. Este no me ha podido alcanzar. He esquivado todas sus ráfagas.

Este tiro ha venido del suelo. Sí. He forzado la máquina. Me he pasado muchos kilómetros de la línea enemiga. Podía haber evitado el último vuelo rasante. Ahí me han dado.

Tengo que aterrizar.

Da igual que me capturen. Tengo que aterrizar.

Además, no es el primer tiro que te llevas. Acuérdate del verano pasado. Aquella bala perdida que se te metió en el cráneo y que te dejó ciego al instante. Y, con todo, conseguiste aterrizar. Y luego volviste a volar a las tres semanas. Que sí, que ahora ves, allí hay un claro. Esto es más fácil.

Ya apenas me duele el pecho como hace un momento. Tengo que aterrizar antes de perder el conocimiento o me estrellaré.

No.

Tampoco me estrellé la primera vez.

Sí, hombre, antes del tiro en la cabeza. Cuando me dejaron seco el depósito de gasolina. Si es que estos aviones planean que da gusto. Sólo espero que esta bala no me deje seco a mí, porque estoy perdiendo mucha sangre.

No te duermas.

Haz memoria.

Llevas 80 aviones enemigos derribados. El británico iba a ser el 81, pero otra vez será. Ni la mitad llevan tus mayores rivales. Y tú sólo llevas volando un par de años. Estás a punto de cumplir los 26 y esta guerra no se acaba.

No puede ser el final.

A ver cómo me trata el enemigo cuando me capture. Seguro que hay un respeto ahí abajo, porque aquí arriba me temen.

Respira un poco más hondo. Va a ser un golpe seco. Espero no volcar. Los brazos no me responden. No puedo levantar el morro.

Me encontrarán rápido. Este avión es inconfundible. Se me ve a legua.

No todos los días cae el Barón Rojo.

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