Lunes, 30 de Noviembre de 2020

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Así fue el concierto sorpresa de Vetusta Morla en los Veranos de la Villa

Entre canción y canción, el vocalista de la banda sorprendió con toda una clase de Historia de la ciudad

Resumen del concierto de Vetusta Morla. / VERANOS DE LA VILLA

La programación de los Veranos de la Villa, un ciclo de actividades culturales organizadas por el Ayuntamiento de Madrid, contaba con una cita un tanto extraña: "Algo inesperado". La descripción del evento hablaba de lo inesperado del lugar, la Quinta de Torre Arias, una antigua "finca de labor" de 17 hectáreas abierta al público hace dos años, tras una larga reivindicación de los vecinos.

También se mencionaba "un concierto acústico, íntimo" de una banda madrileña, pero nadie sabía de quién se trataba y, a pocos minutos de que empezara el show, la especulación iba en aumento. ¿Izal? ¿Sidecars? ¿Dvicio? ¿Las Grecas? También hubo quien intuía que iba a aparecer Vetusta Morla... ¡y así fue!

La banda madrileña ofreció un gran concierto hace pocas semanas en la Caja Mágica ante 40.000 personas, pero este miércoles ha vuelto a la capital con un chip totalmente distinto. En su recital repasaron, por orden, todas las canciones de su último disco, Mismo sitio, distinto lugar. Pero la puesta en escena estaba adaptada al inesperado lugar, con el público —muy familiar— sentado en el suelo y disfrutando, sin estridencias ni locura de fan, del anochecer de Madrid.

Deseáme suerte, El discurso del rey, Palmeras de La Mancha... Las canciones del último disco de vetusta Morla suenan especialmente bien en formato acústico, pero la velada contaba con otro factor inesperado porque Pucho (Juan Pedro Martín), el vocalista de la banda, dio toda una clase de Historia de la ciudad y, además, apludió una y otra vez el ímpetu de los vecinos del barrio.

Entre canción y canción había tiempo para recordar la época en la que alrededor de la Quinta de Torre Arias no había nada —"tampoco ese concesionario de Hyundai"— o el episodio de toma de la finca, por parte de un grupo de anarquistas, durante la Guerra Civil. Pucho también habló de las aventuras del hijo del último guarda de la finca y el público, embobado, atendía como si estuviera en La vieja escuela.

También sonaron muy bien Te lo digo a ti y los dos bises Copenhague y Maldita dulzura— con los que la banda quiso agradecerle, tanto al público como a la organización, la oportunidad de haber protagonizado uno de los momentos más mágicos del verano en Madrid. Más que nunca, Mismo sitio, distinto lugar.

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