Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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Ciencia

"La inmunoterapia está permitiendo curar el cáncer en niños que parecían incurables"

A menudo los oyentes preguntan a Pere Estupinyà y Javier Sampedro, en tono de reproche, “cuándo va a ocurrir eso que los científicos anunciáis a bombo y platillo”. Y es que la investigación médica lleva su tiempo, más del que nos gustaría. Pero hay científicos que trabajan a contrarreloj para que los nuevos avances lleguen lo antes posible a los pacientes que lo necesitan… Es el caso del oncólogo pediátrico Antonio Pérez, que actualmente dirige la Unidad de Investigación y Terapias Avanzadas en Cáncer Infantil del Hospital La Paz. “Hay pacientes en los que los tratamientos convencionales no dan resultado, y los ensayos clínicos son su gran esperanza”.

En España enferman de cáncer 1.500 niños cada año, según un registro llevado a cabo por el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. La buena noticia es que el cáncer infantil se supera en el 75-80% de los casos (frente al 50% de éxito del cáncer en adultos). La mala es que los tratamientos vigentes llevan décadas siendo los mismos, provocando numerosos efectos adversos e incapaces de atacar el origen de la enfermedad. Porque, en la mayoría de los casos, se desconocen las causas.

Gracias a la colaboración de La Paz y la Fundación CRIS Contra el Cáncer, la Unidad que dirige Antonio Pérez ha estrenado instalaciones hace unos meses. Unas obras que han tenido como objetivo hacer de la octava planta del hospital, campamento base de muchas familias, un hogar. Habitaciones más amplias, zonas comunes para jugar, una sala para padres… y una mejora en la que todos coinciden: la luz. Los grandes ventanales de cada habitación permiten disfrutar del sol durante el día y ver las estrellas por la noche. En un paseo por la Unidad, Antonio nos ha contado cómo el diseño de las instalaciones es capaz de fomentar la esperanza y el optimismo.

De entre todas las novedades, hay consenso en cuál es la joya de la corona: la sala de adolescentes. Un lugar con todo lo que un joven podría desear: una televisión enorme, películas, ordenador, consola… y un cartel de "prohibido adultos" en la puerta. “En una situación normal, un adolescente tendría su espacio, un lugar en el que estar con amigos, donde desaparecer… qué menos que dárselo también aquí, en estas circunstancias”, cuenta Isabel, diseñadora de la sala.

Evie es una de las adolescentes que podrá disfrutar a partir de ahora de la sala de adolescentes. Tiene 17 años y hace tres que ingresó por primera vez en La Paz. “En agosto de 2015”, apunta su madre, que recuerda con detalle aquel mes. En pleno Bachillerato, Evie estudia en el hospital siempre que las circunstancias no le permiten asistir a clase. “Me gustan las matemáticas y la biología, quiero ser cirujana de pediatría u oncóloga pediátrica”. Araceli, su profesora de Física en el hospital, también reconoce que las reformas respetan “el ritmo de los adolescentes, a estas edades funcionan de otra manera”.

El caso de Álvaro es especial. A sus 18 años, lleva 7 en el hospital, donde ha conseguido recuperarse de una grave leucemia. Tanto tiempo en la que ya es su casa, su familia, le ha dado alguna que otra ventaja: convertirse en el favorito del equipo médico.

Antonio Pérez ha querido recordar la importancia de invertir en investigación. En España, donde la inversión en investigación sanitaria supone menos de seis euros por persona al año (y solo uno destinado al cáncer), “juegan un papel fundamental las fundaciones. Sin ellas, no podríamos”.

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