La firma

Colorín, colorado...

Llegados a este punto solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto

VÍDEO: PABLO PALACIOS

Las palabras del presidente Torra en Bruselas en la presentación del Consell per la República Catalana tienen la triste virtud clarificadora de liquidar las minúsculas esperanzas que pudieran quedar en la distensión y en el diálogo. Ya no hay marcha atrás, dijo Torra. La única salida es la vía eslovena, tirar para adelante con todas sus consecuencias, estamos dispuestos a todo. Le hacía la segunda voz el exconseller Toni Comín, el tramo que queda será dramático. Ha llegado el momento de pagar ese precio. Era la llamarada que faltaba para inflamar a sus seguidores e incendiar la situación. Con cuatro presos en huelga de hambre, con los Comités de Defensa de la República hostigando en las calles a unos Mossos desautorizados, a 10 días de la visita de Pedro Sánchez a Barcelona y a mes y medio de los juicios.

Está insensata apelación a la vía utilizada por Eslovenia en el año 1991 apuesta por la unilateralidad, ocultaba el pequeño detalle de que acabó en enfrentamiento armado que costó decenas de muertos y centenares de heridos. Después de oír lo que dijo Torra, de confirmar su visión de las cosas y sus intenciones, llamarse a engaño un segundo más es completamente absurdo. Llegados a este punto, que a mi juicio es el colorín colorado este cuento se ha acabado, solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto, mientras Vox revolotea frotándose las manos.

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