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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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La subida del salario mínimo no destruye empleo: así fue la experiencia en otros países

  • Distintos sectores económicos contemplan la medida con incertidumbre y cierto catastrofismo, alertando de una posible pérdida de empleo
  • Ni en el Reino Unido, ni en Australia, ni en Estados Unidos se han encontrado impactos según el economista José Moisés Martín
  • La medida tener un impacto positivo en los índices macroeconómicos, porque un mayor poder adquisitivo implica también un alza del consumo

La subida del salario mínimo no destruye empleo: así fue la experiencia en otros países /

La subida del salario mínimo a 900 euros, aprobada por el Consejo de Ministros, supone el mayor incremento de este límite salarial desde 1977. Hasta un 22% más respecto a los 735,9 euros al mes actuales. El Gobierno busca de esta forma, según palabras del presidente Sánchez, "impugnar la devaluación salarial" de los últimos años. Pero desde distintos sectores económicos, ligados al mundo empresarial, contemplan la decisión con incertidumbre y cierto catastrofismo, alertando de supuestas consecuencias, especialmente aquellas que tienen que ver con una posible pérdida de empleo.

Palabras que coinciden también con las del presidente del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, que hace unas semanas criticaba la decisión del Gobierno y hablaba de efectos negativos sobre el empleo. “En general tiende a identificarse que el aumento del salario mínimo tiene un efecto negativo, aunque limitado sobre el empleo agregado en la economía, sobre la base de que habitualmente el salario mínimo suele afectar a un porcentaje reducido de trabajadores” relataba el dirigente durante una comparecencia en el Congreso.

Unos 150.000 trabajos estarían en riesgo, cree la institución, mediante un análisis basado, según de Cos, en evidencias empíricas que, sin embargo, no coinciden con las encontradas por investigadores como José Moisés Martín, de Economistas en Acción. Y es que hay multitud de casos similares al de España. Uno de los más significativos, el de Alemania, que en 2014 implantó una paga de al menos de 8'5 euros por hora, en medio de críticas también, por ejemplo, del presidente del banco central de ese país.

Pero los malos augurios no parecen coincidir con la realidad. Tras revisar los resultados de 28 estudios sobre la subida del salario mínimo en distintos países, Martín concluye que en ninguno de ellos existió tal efecto negativo. “Ni en el Reino Unido ni en Australia se han encontrado impactos. Ni en el resto de estudios que hemos estado valorando en Estados Unidos se han encontrado impactos” señala el economista. “De hecho en el propio caso de Alemania se pensó que la incorporación del Salario Mínimo Interprofesional iba a ser una medida que iba a destruir muchísimo empleo y en realidad el impacto estuvo por debajo del 0,5% del empleo total”

Solo en un caso concreto, en una ciudad, no un país, en Seattle, donde se incrementó de golpe un 40% el salario mínimo, casi 20 puntos más que en España, se encontró un pequeño impacto en la reducción de horas trabajadas. Por tanto, explica Martín, en 2019 no solo no se va a destruir empleo, sino que se continuará generando, aunque queda por analizar si se creará todo el previsto o algo menos. Si es cierto, señala el economista, que aquellas personas con baja cualificación pueden tener menos oportunidades de encontrar trabajo.

De momento, esta medida beneficia a 2,5 millones de trabajadores, especialmente en los sectores de comercio, actividades administrativas y hostelería. Y mejora las condiciones, sobre todo, de las mujeres, que suponen el 56 % de las personas con ese salario mínimo. Mujeres como Carmen. 58 años, divorciada y con un hijo viviendo en casa. Trabaja en una lavandería industrial y a partir de enero su vida cambiará. “No tendré que decir a mis padres a final de mes: ‘me tenéis que dejar porque no me llega el sueldo” explica aliviada. “Yo creo que la dignidad de las personas pasa, no por tirar el dinero, pero por lo menos tomar un café alguna vez. ¡Qué menos que una trabajadora que está trabajando de lunes a domingo pueda hacer eso!”.

Cuestión de dignidad, explica Carmen pero también una forma de prevenir la pobreza y aumentar el nivel de vida de las personas. Y esto último además, al margen de la cuestión social, puede tener un impacto positivo en los índices macroeconómicos, esos a los que tanto se aludía en el pasado a la hora de tomar drásticas decisiones. Porque un mayor poder adquisitivo implica también un alza del consumo, especialmente entre los colectivos con menos recursos, que estadísticamente destinan a ese consumo un mayor porcentaje de su renta. “En primer lugar por reduce la desigualdad y sabemos que la desigualdad es negativa para el crecimiento” apunta José Moisés Martín. “Y en segundo lugar porque incrementa el consumo y dinamiza, quizás no mucho pero lo suficiente para que lo podamos medir, la actividad económica a través del consumo”

Beneficios económicos a los que hay que sumar el incremento en la recaudación por cotizaciones de la Seguridad Social. En definitiva, lo que dice la evidencia es que el impacto negativo de la subida del salario mínimo es mucho menor que el inicialmente previsto, que además puede ayudar a reactivar la economía y que, los intentos por amplificar los posibles efectos negativos no se sostienen, al menos, por la experiencia en otros países.

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