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Miércoles, 22 de Enero de 2020

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Guerra contra la infancia

Uno de cada cinco niños y niñas en todo el mundo viven en zonas de conflicto. Hasta 420 millones de menores, la cifra más alta de los últimos 20 años. Un informe de Save The Children denuncia que los niños se han convertido en un objetivo de guerra

“Una noche un misil entró en mi habitación. Quedé enterrado bajo muchas cosas y grité. Había fuego y yo intentaba alejarme. Mi madre me echó agua por encima y luego me llevaron al hospital. Nos enviaron a Saná, al hospital de la policía. Allí nos trataron. Por la noche sentí mucho dolor en la pierna. Gritaba porque me dolía muchísimo”. Así cuenta Saleh, de 12 años, cómo recibió el impacto de un misil que entró por la ventana de su cuarto en 2015.

Es uno de los testimonios que ha recogido Save The Children para denunciar que los niños se han convertido en objetivo en los conflictos armados. En su informe “No a la guerra contra la infancia”, la ONG asegura que hay 420 millones de niños y niñas que viven en zonas de conflicto, 30 millones más que en 2016. Es la cifra más alta de los últimos 20 años. David del Campo, Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria de la organización, asegura que “la infancia es un objetivo bélico y hacer daño a la infancia forma parte de las estrategias militares”.

Saleh sufrió graves quemaduras y estuvo ingresado en el hospital de Saná durante un año y medio. A día de hoy todavía le cuesta ponerse de pie y caminar. Este niño es de Taiz, Yemen, uno de los diez países en los que la infancia ha sido más castigada, junto a Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Irak, Mali, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Siria. En esas llamadas “zonas de guerra de alta intensidad”, en las que los enfrentamientos provocan más de mil muertes al año, viven alrededor de 142 millones de menores cuya vida “está más cerca de terminar que de continuar”, alerta del Campo, “y en el mejor de los casos lo que les espera es que no van a poder ir a la escuela, que van a estar heridos o que tienen que huir”, añade.

Por cada soldado que muere en combate hay cinco niños que son asesinados. Es otro de los datos demoledores que revela el informe. Los cálculos de Save The Children indican que entre 2013 y 2017 más de medio millón de niños fueron asesinados en estos países, por eso, asegura del Campo, “las guerras ya no van de soldados y de grupos armados, sino de infancia y de escuelas. No es casual que en Yemen más de 2.200 escuelas hayan sido destruidas o inhabilitadas”.

España está mucho más implicada de lo que pensamos en ataques como el que sufrió Saleh. David del Campo recuerda que España forma parte de la coalición internacional que da soporte y vende armas a Arabia Saudí y a los países que forman esa parte de la guerra en Yemen, y “esa guerra tiene precisamente en el objetivo militar a la infancia, a la población civil”.

"Nunca hubo tanta impunidad"

Pero más allá de las bombas, hay una cara B de la guerra que también preocupa y es la que deja “traumas psicológicos, la huida, los refugiados, la violencia sexual…” o el hambre, que ha matado a 85.000 niños en Yemen en los últimos cuatro años de conflicto. El portavoz cuenta que el mayor daño que está habiendo ahora en Yemen es el bloqueo humanitario, que deja a 400.000 niños en situación de malnutrición severa aguda.

El informe también destaca que la denuncia de Naciones Unidas de violaciones graves de los derechos de la infancia como el asesinato y la mutilación, los niños soldado, la violencia física y sexual, o los ataques a centros educativos y hospitales, se hayan triplicado desde 2010. Ante estas violaciones “nunca hubo tanta impunidad”, asegura del Campo. La organización ha recogido el testimonio de Masika, una niña de 15 años de la República Democrática del Congo que se vio obligada a unirse a las filas de un grupo armado para sobrevivir al morir su padre. “Cuando llegué los soldados no paraban de pedirme que me acostara con ellos. No me quedó otra opción que rendirme”, relata. Del Campo sostiene que “la violencia sexual es un arma de guerra que no solo busca hacer el daño a la niña, sino a la población que convive con ella, porque es la forma de amenazarles”.

Save The Children exige a la comunidad internacional que cese la impunidad contra los responsables de esta guerra contra la infancia y llama al Gobierno de España a suspender de manera inmediata las transferencias de armas a países en guerra. Además, destaca la “importancia de mantener las escuelas como espacios seguros para la infancia durante un conflicto, como fórmula para garantizar el derecho a la educación y la seguridad de los menores”.

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