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Martes, 10 de Diciembre de 2019

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Wismichu: "No nos mojamos en temas políticos por el miedo a la gente enfadada y el trabajo con las marcas"

El 'youtuber' presenta en el Festival de Málaga 'Vosotros sois mi película', su proyecto más personal. Un documental dirigido por Carlo Padial, a partir del engaño de la falsa película 'Bocadillo', en el que reflexiona sobre el odio en Internet, el papel de la prensa y la industria del cine y la tiranía de los 'influencers'

Cartel promocional de 'Vosotros sois mi película' /

“Somos esclavos de nuestra audiencia y nuestro contenido”, Wismichu resume al final de la entrevista los tiempos en los que vivimos. Somos, los medios y la industria del cine, rehenes de la voracidad de Internet, de la virulencia de sus usuarios y de la volatilidad del mensaje. Detrás de esa etiqueta vacía y generalizada de ‘youtuber’, se esconde Ismael Prego, un joven inquieto con ganas de proponer nuevos contenidos y conversar sobre la situación actual. En el marco del Festival de Málaga presenta ‘Vosotros sois mi película’, un documental dirigido por Carlo Padial sobre su falsa película.

Hace seis meses el popular ‘youtuber’, con más de 8 millones de suscriptores en su canal, anunció que su próximo proyecto sería una película. ‘Bocadillo’ era el título de esta primera cinta fuera de la plataforma. Diseñó un cartel, preparó un tráiler, mandó notas de prensa. La cinta realmente era un bucle, la misma escena se repetía una y otra vez, sobre la imposibilidad de comprar un bocadillo vegetal en un bar. El joven la promocionó en medios -sin permitir su visionado- y la presentó en el Festival de Sitges para enojo de la prensa y sus fans. Detrás de esa gamberrada estaba este proyecto documental. Un seguimiento al ‘youtuber’ en esos meses de farsa en los que logró la atención de todos.

Wismichu quería mostrar su descontento con este mundo entregado a la mercadotecnia, propagador de noticias falsas y generador de odio en las redes sociales. “No creo que venga solo del hartazgo, tiene cierto punto. Pero siempre me ha gustado mucho en romper barreras en la creación online, en lo que es Youtube, siempre he querido ir evolucionando. Quería hacer algo más y que estuviera fuera de la plataforma. Hay cierta crisis de llevar tiempo haciendo vídeos, pero no lo que habrá mañana. Tampoco soy una persona que me preocupe por el futuro, si algo me ha enseñado Youtube, es que no sé dónde estaré dentro de unos años. Hay parte de crisis en buscar algo nuevo y probarme a mí mismo si soy capaz de ello”, cuenta sobre el propósito inicial, en conversación con ‘El Cine en la SER’, este joven de ahora 25 años que lleva ya ocho siendo una estrella de Youtube con una legión de fans.

Dice que no quería, no buscaba, atacar a la prensa, a la industria del cine o la audiencia, pero sí retratar la espiral, o el propio bucle pernicioso, en el que vivimos. “Es una crítica a la sociedad en general. Nos estamos creyendo todo, de todo el mundo, por leerlo en Internet o que nos lo cuente alguien. Esa crítica inicial estaba ahí pero al evolucionar el proyecto, por ejemplo, en el pase de Sitges, sacamos muy bien el enfado actual que hay, sobre todo en Internet. Tenemos un montón de rabia, un montón de frustración, de odio por todo, todo el mundo necesitaba decir su opinión y discutirla, es blanco y negro, no hay grises. Y si seguimos así, sin encontrar un punto intermedio, vamos a ser todos unos infelices. Vamos a relajarnos porque estamos todos muy enfadados”, reflexiona sobre la crispación generalizada en Internet.

En ese viaje de engaño, Carlo Padial y el ‘youtuber’ retratan también el cortoplacismo de los medios y la industria del cine. Importa más la difusión y el alcance que el producto, se necesitan resultados rápidos y mínima inversión. “La prensa tradicional quiere llegar a través de los youtubers a una audiencia que no está llegando. No fue una crítica al periodismo, de que esté haciendo las cosas mal. Es una crítica al sistema, de cómo nos estamos tragando absolutamente todo si necesidad de pararnos a pensar”, apunta sobre el elitismo con que aún lo tratan. “Hay un montón de youtubers que están creando lenguaje cuando los medios parecen agotados y caen en los mismos trucos, y el cine está en una situación parecida, yo he aprendido de ellos”, apoya el director y guionista de la cinta.

Parte del recelo a ‘youtuber’ e ‘influencers’ viene de su comercialización como producto. Las marcas los buscan como reclamo. Campañas promocionales en torno a su figura o sus comentarios en redes. Valen por sus seguidores más que por su contenido. “Actualmente, por ejemplo, con los libros de youtubers, se dan oportunidades a ‘influencers’ no por el talento que tienen, sino por la audiencia que tienen detrás. Y si es así, aprovéchalo, demuestra tu talento. Yo sé que me dan la oportunidad de escribir cómics porque soy Wimischu, pero ya que me lo dan, voy a intentar a hacer algo bueno. Tengo compañeros que no han escrito ni siquiera los libros ellos, se los escriben”, critica el joven madrileño.

En un mundo, en el que dice, vas aprendiendo conforme vas creando, los ‘youtubers’ crecen y se propagan sin referentes. No saben qué vendrá porque nadie lo ha hecho. Esa idea no le agobia, la enfrenta como un reto, pero sí le preocupa las dinámicas de esa generación de consumo banal. “El problema es que vamos cuesta abajo y sin frenos y no sabemos cómo cambiarlo. Hay cada vez más noticias faltas, vender lo más rápido posible, a corto plazo, con el gasto mínimo… Tienen que haber una reflexión general sobre lo que consumimos, si vale la pena o nos lo han metido en la cara. Si he hecho este proyecto es porque no estaba de acuerdo con las cosas que están ocurriendo”.

Ese desacuerdo, común a otros compañeros suyos, choca con cualquier compromiso político público. Los ‘youtubers’, avisa, no hablan ni de política ni de fútbol, como en las cenas familiares. “La falta de compromiso político va de la mano de todo este miedo a la gente enfadada. Tal y como está el panorama de opinión en Internet, que dices cualquier cosa y te crucifican, muchos de nosotros preferimos no mojarnos en temas políticos. Y porque las marcas no lo buscan, es algo importante, muchas marcas, si das tu opinión política, ya no buscan trabajar contigo para evitarse a esa gente enfadada”, describe un mundo blanco, sin ideología, para alcanzar al mayor número de clientes.

A Carlo Padial le interesa todo este universo. Cree que los medios tradicionales han sido muy severos con los ‘youtubers’ y aún no han hecho una reflexión sobre el por qué de la cantidad de seguidores que acumulan. En el documental, imprime tu toque provocador y juega con insertos de ficción. “Tiene que ver con mi manera de ver el exterior, me cuesta discernir una cosa de la otra. Vivo con los géneros muy difuminados. Se impone una realidad psicológica superior. Los elementos de ficción, no son pastillas gratuitas para buscar la comicidad, son una realidad alternativa que es psicológica”. Ante un mundo en desmoronamiento, el guionista y director mira a esos jóvenes con admiración. “Se está acabando un mundo y otro nuevo empieza, y la fascinación con los youtubers tiene que ver con el hecho de que han descubierto un territorio inexplorado cuando lo antiguo parece agotarse. Hay esa necesidad de supervivencia de pasar a lo siguiente y estos saben de qué va, intentemos acercarnos a ellos para que se nos pegue algo”. ‘Vosotros sois mi película’ se estrenará en algunas salas de cine a partir del próximo viernes 22 y en la última semana de marzo estará disponible en la plataforma Flooxer. 

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