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Los errores que todos cometemos al reciclar

Las servilletas, aunque sean de papel, nunca deben ir al contenedor azul y las cajas de la pizza, pese a que son de cartón, tampoco

Cada español produce cada año 442 kilos de basura pero solo reciclamos el 29,7%. La mayoría de todos estos residuos acaba en vertederos, a pesar de que la Unión Europea ya nos ha puesto como objetivo que, para 2025, reciclemos la mitad de lo que generamos

Julio Barea, responsable de la campaña de residuos de Greenpeace, asegura en De Buenas a Primeras que no se nos da del todo bien separar en casa, principalmente, porque es "bastante complicado". 

Cada ayuntamiento tiene distintos contenedores para reciclar pero nos cuesta saber dónde va cada cosa. Y hay ciertos errores que cometemos todos.

El cartón de la pizza a domicilio no va al contenedor azul. Está hecho de cartón pero si se ensucia con aceite o grasa, ya no se puede reutilizar. Lo mismo ocurre con las servilletas. Si llevan restos de comida, mejor al contenedor de restos.

El papel de aluminio va al contenedor amarillo. Al mismo al que tiraríamos una lata de refresco o los plásticos. El papel de aluminio con el que envolvemos los bocadillos se puede reciclar tantas veces como queramos pero hay que echarlo a su sitio: Al contenedor de envases.

Un vaso no es lo mismo que una botella, así que no van al mismo contenedor. Las botellas de vidrio van al contenedor verde, pero si se nos rompe un vaso, lo mejor es echarlo al contenedor gris.

¿Qué tenemos que hacer con cosas como el papel de las magdalenas o de los sobaos? Barea explica que "al no ser un envase, hay que tirarlo al contenedor de los restos o en el que mezclan restos y orgánica". Lo mismo ocurre con los bastoncillos, que llevan plástico y también algodón. Aunque en ese caso, mejor buscar alternativas. Porque se da la misma situación que con las toallitas o las pajitas, que en nuestro sistema, es imposible reciclarlas.

Si nos comemos un yogur, no hace falta que limpiemos a conciencia el envase para poder echarlo en el contenedor amarillo, el de plásticos. Aunque según explica Barea, "la mala noticia es que al ser un envase muy pequeño, el propio sistema, cuando selecciona la basura, los descarta y los envía directamente con la basura de restos".

De acuerdo con Barea, el hecho de que estemos mezclando basura que debería estar separada "hace que el material recuperado sea de mala calidad". Aún así, gracias a todos los residuos que se han reciclado, hemos evitado la emisión de 1,3 millones de CO2 a la atmósfera.

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