Últimas noticias Hemeroteca

No manchen de sangre

¿Sería mucho pedir que los políticos no utilizasen en campaña –ni nunca—un lenguaje violento? ¿Sería mucho pedir a Pablo Casado que retirase su frase de ayer contra el presidente del Gobierno, en la que le atribuyó que “prefiere las manos manchadas de sangre a las manos manchadas de blanco”?

¿Por qué no vuelve el presidente del PP al lenguaje educado que empleaba cuando era vicesecretario del partido de Mariano Rajoy? ¿Sirve para algo insultar al rival? ¿Mejora siquiera un ápice la vida de los votantes? ¿Les ofrece así un proyecto entusiasmante? ¿Les hace aflorar lo mejor de su intimidad? ¿Será mejor España si todos se apuntan a este lenguaje? ¿Acaso lo peor de la historia de la humanidad no lo han brindado los demagogos, primero con palabras y después con lo que tuvieran a mano?

¿Es acaso justo para el líder de un partido, el socialista, que dejó mucha sangre propia en la lucha contra el terrorismo y por la pacificación? ¿Es equitativo para un partido cuyo Gobierno, con Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba al frente, y con muchos conservadores apoyándoles, lograron acabar en 2011 con los crímenes de ETA? ¿Es inteligente que el Partido Popular, que también sufrió en carne propia los zarpazos de los atentados y la muerte, rompa de esa manera, por interés cortoplacista, lo que debería ser un pacto de sangre –en este caso, de sangre de vida-- de los partidos constitucionalistas?

¿Puede Casado presentar a su partido, con estas credenciales, como un “partido centrista y moderado?

¿Imagina alguien a Konrad Adenauer, a Helmut Kohl o a Angela Merkel, usando las palabras de Pablo Casado?

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?