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El amor enfermizo por la poesía de Maggie Gyllenhaal

La actriz produce y protagonista 'La profesora del parvulario', remake dirigido por Sara Colangelo de una película israelí sobre una maestra de guardería que 'vampiriza' a un niño con talento y se pregunta cuál es valor del arte

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Maggie Gyllenhaal es una de esas actrices que siempre ha buscado ponerse en una posición incómoda, arriesgarse y valorar el cine independiente. Tras algún coqueteo con los blocbuster, en la última década ha centrado su carrera en papeles y proyectos con mucha carga social y política. De una empresaria judía que promueve la paz en Oriente Medio en la miniserie The Honourable Woman a ser prostituta en The Deuce, la última ficción de David Simon. Ahora es una profesora atrapada en un mundo sin estímulos intelectuales...

Defiende la actriz que se dio cuenta que llevaba años comprometida con una cultura que realmente no la representaba, no había sido creada para ellas, para las mujeres. Como mujeres, nos acostumbramos a ver una película o un programa de televisión y decir, vale, el 30% de esto me habla. Y en ese punto, nos dijimos que eso estaba bien, nos acostumbramos a vernos en ese 30% convirtiéndolo en lo que necesitamos, en lo que nos alimenta de las películas que vemos. De vez en cuando leo un guion donde existe la posibilidad de expresar el 100% de mí, de mi experiencia femenina”, decía en una reciente entrevista.

Por eso se embarcó en producir esta cinta, La profesora del parvulario, basada en una película israelí de Nadav Lapid, último ganador del Oso del Oro en la Berlinale. La directora Sara Colangelo reescribió y cambió el punto de vista, le interesaba explorar la angustia femenina en estas sociedades modernas entregadas a la banalidad y el entretenimiento. “La película en sí es tan buena, su ADN, como si tuviera un buen esqueleto pero sabía que quería hacer algo diferente y no necesariamente una adaptación o un remake. Cuando lo vi, dije, esto es genial pero quiero replantearlo desde la perspectiva de una mujer. La película original es sobre la masculinidad y el arte en Israel, en un país en guerra y era un debate muy diferente. Particularmente con este gobierno el debate es saber cuál es el valor del arte en América, espero que relevante, y estaba realmente entusiasmada por el personaje de la maestra de parvulario y quería analizarla con más detalle, su idiosincrasia y cuando Maggie decidió sumarse, estaba emocionada porque sentí que podía darle la intensidad y la sensibilidad que este personaje necesitaba”, declara a Variety.

Gyllenhaal interpreta a una maestra de guardería, ansiosa por transmitir su pasión por la cultura a los niños. Casada y con dos hijos adolescentes, hastiada de la cotidianidad, también busca cultivar y desarrollar su lado artístico en clases de poesía para adultos. Gael García Bernal es ese tipo de profesor pretencioso que juzga la calidad de los poemas. En ese tránsito desesperado para salir de lo anodino, irrumpe Jimmy, un niño de 5 años con un mundo interior sin explorar, con la capacidad de recitar poemas sin ser consciente de su talento.

La actriz trabajó con los niños como si realmente fuera su profesora, dotando de realismo y naturalidad a un relato que, como apunta la directora, no quería ser una historia más de niños prodigio. “Estaba intrigada por la idea del niño, de un niño inmigrante… el próximo artista, el próximo poeta de América podía ser el hijo de un inmigrante. En el casting miramos niños que no tenían experiencia actuando. Era una cosa hermosa ver a Parker y Maggie interactuar. Maggie le traía poemas y lo hacían como un juego de mesa. Era maravilloso verlos solos, Parker tenía esa alegría que creo que era tan apropiada para el papel. No queríamos ese tipo de niño prodigio introvertido, queríamos un niño que fuera un niño. Y sentía que nos daría ese tipo de tira y afloja que necesitaba el personaje donde sabes que él realmente quiere ser un niño, no sabe exactamente lo que está creando y su belleza”.

Obsesionada con cuidar el arte y nostálgica de intelectualidad, entabla una relación enfermiza con el menor, de vampirizar su talento a querer aislarlo de un entorno que solo quiere que, por ahora, sea un niño. Gylenhaall, que dice se sintió muy identificada con el personaje, el de una mujer con hambre y enloquecida por la cultura, vuelca todas esas necesidades en él.

En esa complejidad, llena de matices, de profundidad psicológica, la cinta transita por varios géneros para hablar también del reverso oscuro del éxito, de la realización a través de los demás. "¿Es una película de terror, un thriller, un drama intimista sobre la mente femenina? Todas estas cosas y ninguna, es una nueva forma y es parcialmente nueva porque viene de una lugar femenino", defiende la actriz. Tras ese feminismo y esa hibridación entre drama intimista y suspense, esconde una de las preguntas que atormentan a parte de esta sociedad sin certezas: cuál es el papel del arte y qué valor tiene hoy.

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