, 13 de de 2021

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La segunda partida de Steve Bannon, el chamán populista que sueña con destruir la Unión Europea

El documental 'El Gran Manipulador', que se estrena en cines y próximamente en Filmin, sigue al ex estratega de Donald Trump tras su despido de la Casa Blanca y el fracaso republicano en las elecciones de medio mandato. Filonazi, misógino y xenófobo, la extrema derecha busca al adalid del populismo y el nacionalismo como consejero para las elecciones europeas

Steve Bannon, en una fotograma del documental 'El gran manipulador'

Steve Bannon, en una fotograma del documental 'El gran manipulador' / Filmin

"La victoria engendra victoria", dice confiado Steve Bannon en un momento del documental ante el avance de los movimientos populistas y nacionalistas en todo el mundo. El ex estratega de Trump, que fue despedido de la Casa Blanca en el verano de 2017 por desavenencias con el presidente y tras los disturbios de supremacistas blancos en Charlottesville, protagoniza ‘El Gran Manipulador’, un documental en el que la joven realizadora Alyson Klayman lo sigue durante más de un año. Acusado de fomentar el odio y el racismo en EEUU, se ha convertido en un semidiós para los partidos ultra que buscan en él asesoramiento para socavar el proyecto europeo en las próximas elecciones.

En la cinta, Bannon admite que su paso por la Casa Blanca ha sido una de las peores experiencias pese a ser durante varios años el ‘brazo (armado) mediático’ de Trump. El magnate le debe una campaña polarizada, llena de mentiras, en la que su web, Breitbart News, canalizó todos los mensajes radicales, y mayoritariamente falsos, que se propagaban por las redes sociales. Tras su salida del gabinete, muchos aspirantes al Congreso y Senado americanos se acercaron a él para enfocar las campañas de las elecciones de mitad de mandato. Pero la misma receta no surtió efecto. El empuje demócrata (veáse como contrapunto 'A las puertas del Congreso’, el documental del camino de Alexandria Ocasio-Cortez) y el desgaste de Trump abocaron a los republicanos a la derrota.

Arrogante y déspota, la cámara lo acompaña en su día a día para trazar un retrato demoledor de uno de los personajes más controvertidos y polémicos de la política internacional. Desde sus batidos para adelgazar a sus viajes en avión privado, Bannon se entrega las 24 horas a la causa populista. Y su objetivo ahora es destruir la Unión Europea desde dentro. El eurófobo Nigel Farage se reúne con él en EEUU para tratar el Brexit y sentar las bases de una posterior reunión en Londres con representantes de la extrema derecha europea, el pasaje más interesante de la cinta. “La verdadera batalla no está en Washington o en otro lugar, está en Bruselas, ahí es donde se determinará el futuro de todos nuestros estados…”, espeta el británico Farage en una cena donde lo adoran como el chamán que guarda la receta del éxito.

Los líderes de partidos nacionalistas de Bélgica o Suecia suplican a Bannon que diseñe una agenda común, una estrategia conjunta -respetando las idiosincrasias nacionales- que les haga entrar con fuerza en el Parlamento europeo el 26 de mayo. “Las ideas políticas viajan como los mercado financieros”, piensa Bannon, que alaba a Salvini y Le Pen -comparte escenario pero no encuentros en solitario- y toma como referente al húngaro Viktor Orban en su defensa por “recuperar una democracia cristiana a la antigua usanza”. El camino, el mismo que siguió con Trump, explotar los mensajes antiinmigración, aprovechar la cultura de la indignación y fomentar las políticas identitarias.

Un mensaje simple pero efectivo que ha calado en las sociedades líquidas y emocionales que detectó Bauman. Ese nacionalismo económico reviste la xenofobia de inclusión, como declara en un momento Marine Le Pen: el objetivo son las clases blancas obreras. Es decir, no me importa tu edad, tu orientación sexual, tu nivel económico, lo importante es que si eres ciudadano francés, el inmigrante es una amenaza a tu bienestar. Y como también aventuró McLuhan, esta propaganda racista funciona porque el medio es el masaje.

Filonazi, misógino y antisemita, Bannon queda retratado como un cantamañanas venido a menos más que como un gran estratega. Pero conserva poder y atrae el foco mediático. Su plan pasa por ocupar espacio en los medios de comunicación: para él, la información es una epidemia, cuánto más se propaga, más confunde. Cree que la izquierda ha desmerecido la influencia de la radio -su emisora fue clave en la campaña americana- y admite que, si algo le enseñó Trump, es que no hay malos medios de comunicación. “Cuanto más se obsesionan contigo, un mayor aliado será”, comentan entre risas ante las coberturas y la atracción que ejercen sobre la prensa.

Afincado desde hace unos meses en un monasterio italiano, Bannon planea impulsar una escuela que forme a futuros reaccionarios. En la cinta, no hay relación con Vox, el seguimiento acaba justo antes de la irrupción de la ultraderecha en España en el acto de Vistalegre. ‘El gran manipulador’, que desmitifica y desnuda a un personaje tan vanidoso como peligroso, se estrena este viernes en cines y próximamente en la plataforma Filmin.

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