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Domingo, 21 de Julio de 2019

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No se puede sonar mejor que The National en el Mad Cool

Las actuaciones de The Smashing Pumpkins y Vetusta Morla redondean la penúltima jornada del festival

El cantante de The National, Matt Berninger, durante su actuación en la segunda jornada del Mad Cool 2019. / ()

El público del Mad Cool le tenía ganas a The National. La banda de Cincinnati lleva años acumulando seguidores con el enorme mérito de no haberse dejado a nadie por el camino. Nunca sacan la canción del año —como sí hiceron The Strokes, The Black Keys o The White Stripes— pero tampoco parecen necesitarlo. Llevan más de una década en estado de gracia, agrandando su leyenda disco a disco, y ya nadie puede negarles un sitio en la mesa de los mayores, junto a Wilco o REM.

Avalada por ocho discos y 20 años de carrera, The National era la gran atracción del día en Valdebebas. Con Alligator (2005) llamaron la atención en su país y con Boxer (2007) empezaron a conquistar el mundo. Con Trouble Will Find Me (2013) alcanzaron la velocidad de crucero y con Sleep Well Beast (2017) supieron incorporar la electrónica a su causa. Pero con I Am Easy To Find (2019), su último disco, han dado un paso más que, honestamente, nadie esperaba.

The National ha optado por evolucionar a costa de su instrumento bandera: la voz de Matt Berninger. Una voz que sigue instalada en la zona más grave de la partitura, pero que ha perdido protagonismo en favor de otras ocho. Todas femeninas y todas tan exquisitamente elegidas que parece que lleven mucho más tiempo en la banda, tal y como demostraron las tres que ayer les acompañaron en el Mad Cool.

El concierto fue de menos a más. Empezaron repasando su último disco (You Had Your Soul With You, Quiet Light), pero tampoco se hicieron mucho de rogar con sus joyas gran reserva (Don't Swallow The Cap, Bloodbuzz Ohio). Lo más sorprendente fue que todo sonase tan bien. Asombrosamente de 10. ¡Todo en su punto justo! La atmósfera eléctrica, la distorsión, las notas del piano, la voz de Gail Ann Dorsey... Si hubiesen optado por hacer playback, de hecho, no hubiera sonado mejor.

Pero después de las preciosas Oblivions y Where Is Her Head?, también de su último disco, algo empezó a cambiar porque The National es una fábrica de canciones sobrias y profundas, pero con Day I Die, The System Only Dreams In Total Darkness y Graceless Matt Berninger empezó a comportarse como si estuviera interpretando un repertorio de despiporre, a lo Franz Ferdinand. Bajó varias veces del escenario y empezó a cantar entre el público —sin micro inalámbrico, craso error— y a comportarse como un frontman travieso (y hasta punki).

Un desenlace inesperado que arrojaba cierta sensación de personalidad múltiple, pero que hizo gozar al público del Mad Cool hasta el último segundo. Las últimas canciones, de hecho, fueron un regalo detrás de otro: Fake Empire, Rylan, Light Years y, para acabar, la furia guitarrera de Mr. November. The National en estado puro. The National, otra vez, en su mejor momento.

The Smashing Pumpkins y Vetusta Morla

Billy Corgan, líder de The Smashing Pumpkins, durante su concierto en la la jornada de este viernes en el Mad Cool Festival. / Mariano Regidor (Redferns)

Tras el subidón de The National llegó el turno de la otra gran atracción internacional del día: The Smashing Pumpkins. La banda de Billy Corgan fue muy grande en los años 90 del pasado siglo. Seguramente, la única del rock alternativo capaz de hacerle sombra a Nirvana, al menos en EE.UU.

Pero su hype se desinfló mucho más rápido que el de Oasis o Radiohead y su irregular carrera discográfica peca siempre de lo mismo: después de tocar el cielo con Mellancollie And The Infinite Sadness, cualquier intento sabe a poco (y ninguno resiste el empuje de jóvenes como Interpol, TV On The Radio o Kings Of Leon).

Pese a todo, su actuación fue impecable. La alternancia entre canciones antiguas y temas nuevos generó un efecto arranca-para —como les pasa a los Arctic Monkeys—, pero en su último disco han incluido alguna sorpresa muy potable (Solara, Knights Of Malta) y los acordes de himnos como Zero, 1979, Disarm, Today, Bullet With Butterfly Wings o Tonight, Tonight no han perdido ni una pizca de poder.

Ya entrada la madrugada, Vetusta Morla impuso un cambio de registro. Pucho jugaba en casa y va sobrado de oficio festivalero, así que tardó media semicorchea en meterse a todo el público en el bolsillo. Deséame suerte, Golpe maestro, Maldita dulzura, Copenhague... Su cotización se ha multiplicado desde el concierto que dieron en la primera edición del festival, allá por 2016, aún en la Caja Mágica. Una trayectoria que en cierto modo, es paralela a la del propio Mad Cool. Todo bien.

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