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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Un pueblo de Toledo está a punto de quedarse sin su bar de 70 años

'La Tienduca' es el bar de Ambrosero, un pueblo de 200 habitantes, que no tiene licencia de bar sino de ultramarinos y -tras la denuncia de una vecina- está a menos de un mes de echar el cierre

En La Ventana queremos acercarnos a las historias de la despoblación, las historias con las que conocemos la realidad de la España vaciada porque estamos convencidos de que sí: ¡Hay alguien ahí!

Lo cierto es que las cifras parecen empeñadas en llevarnos la contraria. Esta mañana, en ‘Hoy por hoy’, Àngels Barceló ha hablado con Beatriz Sánchez, profesora de economía de la Universidad Católica de Ávila. Tienen en marcha un proyecto que analiza la pérdida de población en Castilla y León. Estima cómo van a evolucionar los distintos municipios de esta Comunidad autónoma; y -según su cálculos- en 2050, Castilla y León habrá perdido un 26% de su población. Hablan de "emergencia demográfica".

¡Hay alguien ahí! - Capítulo 1

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A todos los problemas que ya hay en el mundo rural se puede sumar el de los trámites administrativos que lo complican todo un poco más. Es lo que ha pasado en Ambrosero, un pueblo de Cantabria. Allí, el bar, ‘La Tienduca’, está a punto de cerrar. Una vecina molesta por los ruidos lo ha denunciado y se han encontrado con que el establecimiento no tiene licencia de bar; solo puede abrir como tienda de ultramarinos.

‘La Tienduca’ no es el único bar del pueblo; pero el otro que hay es una estación de servicio en la autovía por lo que realmente es fundamental para los vecinos. Nos lo ha contado el alcalde del municipio al que pertenece Ambrosero, Gumersindo Ranero: “Este es un bar que tienen unos 70 años. El lugar de reunión de la gente mayor del pueblo”.

39.000 euros para seguir abierto

Realmente ‘La Tienduca’ podría permanecer abierta, cuenta el alcalde: “No es complicado, tienen que hacer unas reformas en el local de unos 39.000 euros”. Precisamente el problema es el de la inversión, invertir casi 40.000 euros en una licencia para un bar que los propios dueños quieren vender: “El problema es que el edificio está en venta y hacer esa inversión para vender el local igual no es rentable”.

El Ayuntamiento notificó la situación a los dueños del establecimiento hace ya más de un mes -tienen un plazo de dos para regularizar la situación- y ya “les queda poco”. Si en ese plazo no lo solucionan solo les queda permanecer abiertos como tienda de ultramarinos o echar el cierre.

Le hemos preguntado al alcalde también si sabe algo de la mujer que denunció la situación administrativa del bar; él no ha hablado con ella, pero está convencido de que tiene al pueblo encima: “Cuando todo un pueblo se echa encima de una cosa… Pues la gente tiende a presionar un poco, claro”.

“Está un poquitín crudo"

Ranero ha asegurado que en el ayuntamiento tiene “muy poco” margen de maniobra porque “la ley es para todos igual. En los pueblos pequeños y en los grandes”. Además, añade que en este tipo de localidades pequeñas “muchas veces es peor. Una pequeñez de nada se puede complicar y al final puede ser una guerra”. El alcalde no tiene esperanzas de que se pueda solucionar el problema y dice: “Está un poquitín crudo la verdad”.

En el espacio que dedicamos a la historias de la España vaciada en La Ventana -‘¡Hay alguien ahí!’- nos hemos asomado también a Garciotum, un pueblo de Toledo que desde el año pasado ha puesto en marcha una iniciativa para repoblar la localidad.

Buscan familias con niños en edad escolar para evitar el cierre de las puertas del Colegio Público 'Santa María Magdalena'. Además, ofrece 200 euros para el alquiler de la vivienda. Hemos hablado con una de esas familias que se trasladó al pueblo toledano el año pasado.

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