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Viernes, 22 de Noviembre de 2019

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Los electrodomésticos deberán durar más

La UE parece decidida a plantar cara de verdad a la obsolescencia programada, que acorta las vida de muchos artilugios. Este martes anunció medidas para favorecer el alargamiento de vida de algunos electrodomésticos como neveras, lavadoras y lavavajillas, que en algunos casos deberán tener piezas de recambio durante 10 años

Las medidas aprobadas por Bruselas persiguen tres objetivos: dar más vida útil a los electrodomésticos, que tengan menor impacto ambiental y que supongan ahorro tanto de agua como de energía. Así, las neveras deberán tener piezas de recambio al menos durante siete años, cifra que aumenta hasta los diez años para el caso de lavadoras y lavavajillas.

Electrodomésticos más "ecológicos"

Con las medidas, que obligarán a los fabricantes a producir electrodomésticos más "ecológicos", se calcula que se ahorrarán unos 711 millones de metros cúbicos de agua, unos 150 por persona y año y la emisión de unos 46 millones de toneladas de CO2 en el primer año. La medida entrará en vigor en 2021.

La organización europea de consumidores BEUC cree que "los nuevos requisitos de reparación ayudarán a mejorar la vida útil de los electrodomésticos cotidianos, que fallan demasiado rápido2, aunque esta y otras organizaciones critican que el acceso a ciertas reparaciones solo sea posible para los profesionales del sector y no para los usuarios que quieran hacer reparaciones por su cuenta.

Otras organizaciones, como las españolas OCU y Facua piden que en el etiquetado de los electrodomésticos se ponga claramente la durabilidad de cada aparato y que no haya piezas de calidad "deficientes" que acorten la vida. OCU puso en marcha hace poco una campaña que precisamente se llama "Larga vida a lo que compro" , que pretende, entre otros objetivos, evitar que ciertos productos “se queden, como algunos móviles, obsoletos en un par de años”.

La normativa española vigente, ya recoge que las piezas de repuesto de los electrodomésticos deben estar disponibles durante el plazo mínimo de cinco años a partir de la fecha en que el producto deja de fabricarse. En la práctica, las "sospechosas" averías de muchos electrodomésticos, las dificultades para hacer las reparaciones, el coste y los avances tecnológicos y el marketing se encargan de llevar a muchos usuarios a cambiar los electrodomésticos mucho antes de los previsto.

Esto genera, además de un gasto importante, unas altas cantidades de residuos electrónicos: en 2018 en el mundo se cifraron 50 millones de toneladas de basura electrónica, un millón en España, cifra que ha aumentado un 43% desde hace ocho años. Y con un dato preocupante: somos el quinto país que más basura de este tipo genera, solo por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.

Plantar cara a la obsolescencia

Ya hay países que anteriormente han plantado cara por la obsolescencia, como Francia, que presentó en 2018 una demanda contra Apple y Epson. Italia también ha sancionado a empresas por estas prácticas.

La UE por ahora no aborda un problema mucho más grave, como es el del teléfonos móviles, tablet y otras tecnologías de uso diario y de consumo masivo por parte de los consumidores. 

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