Miércoles, 12 de Agosto de 2020

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Tortura y discriminación a las mujeres en Jordania

La ley jordana somete a las mujeres a la tutela masculina, por lo que son detenidas, obligadas a realizarse pruebas de virginidad o separadas de sus bebés si se ausentan de casa o mantienen relaciones extramatrimoniales

Detenciones, pruebas forzosas de virginidad y separación de sus bebés. Son algunas de las violaciones que sufren las mujeres jordanas. Más de un centenar de ellas han sido encarceladas por salir de casa sin el permiso de un hombre o tener “relaciones no autorizadas”.

En su informe “Mujeres Encarceladas, bebés robados”, Amnistía Internacional (AI) denuncia el trato denigrante que reciben las mujeres por desobedecer a la autoridad masculina. Los gobernadores provinciales utilizan la legislación para detener a decenas de mujeres acusadas de “ausentarse” de casa sin el permiso de su tutor masculino o mantener relaciones sexuales extramatrimoniales.

“Me dieron el alto en la calle en Ammán y los policías me pidieron mi documento de identidad. Yo no lo tenía, así que dijeron que tenía que ir a su comisaría, pero cuando llegué allí descubrieron que había contra mí una orden de detención porque estaba ‘ausente’. Los dos agentes que estaban allí me golpearon [...] Me llevaron ante el vicegobernador de [no se facilita el nombre del lugar]. Éste dijo que yo iría a la prisión de Juweideh hasta que mi padre pagara la fianza por mi libertad”, cuenta una de las mujeres entrevistadas en el informe.

Maribel Tellado, responsable de campañas de AI, explica que “hay un sinfín de violaciones de los derechos humanos en torno a esta cuestión de la tutela masculina y de las detenciones arbitrarias, que son muy sangrantes, y por eso optamos por hacer esa investigación en el país”.

Las mujeres jordanas están sometidas por ley a la “tutela” masculina que controla sus vidas y limita su libertad personal. Hasta el punto de que son forzadas a someterse a pruebas de virginidad. Amnistía Internacional recoge el testimonio de jóvenes que relatan cómo fueron obligadas por la policía a realizarse estas pruebas “invasivas” y que “violan la prohibición de la tortura y otros malos tratos contenida en el derecho internacional” porque deben demostrar a sus familiares varones que son vírgenes. La ley les impide a negarse a realizar la prueba si un hombre la solicita.

La tutela es especialmente sangrante porque “una mujer no puede salir de casa sin autorización de su tutor. Además, hasta los 30 años no puede ni siquiera casarse o elegir a su marido sin autorización”, cuenta Tellado, por lo que muchas de las mujeres encarceladas por estos delitos son jóvenes de entre 20 y 30 años.

“Lo grave es que muchas veces los gobernadores provinciales se ponen de acuerdo con los familiares”, por lo que basta con que el hombre quiera detener a su hija o hermana por no estar en casa. Además, existe en la legislación la “custodia de protección”, que camufla el encarcelamiento de las mujeres haciendo creer que es para protegerlas de sufrir “crímenes de honor”, cuando en realidad es “una forma policial de impedirles que tomen las decisiones sobre su vida”, defiende Tellado.

A través de 121 entrevistas a personas detenidas, abogados y activistas, AI relata además el riesgo al que se enfrentan las mujeres que se quedan embarazadas fuera del matrimonio de ser separadas de sus hijos. Cinco mujeres que dieron a luz estando solteras contaron a Amnistía Internacional que la policía se llevó sin su consentimiento a sus bebés recién nacidos.

Tellado destaca también que muchas de las mujeres que fueron detenidas por ausentarse de su hogar sufrían maltrato, violencia sexual e incluso habían sido violadas y fueron detenidas por huir de ese maltrato. “Para que salgan de la cárcel necesitan que su tutor varón les pague la fianza y pida que las liberen, entonces como en muchos casos son ellos mismos quienes han ordenado que las metan en la cárcel, no lo hacen a modo de castigo”.

Otras no tienen tutores porque son huérfanas y sin hermanos varones. En el caso de una de las entrevistadas, al dar a luz en el hospital y descubrir que no estaba casada llamaron a la policía, algo habitual según relata Maribel Tellado. “Los niños de estas mujeres se consideran bebés ilegales. Las madres no pueden quedarse con los niños por no estar casadas”. Las meten a la cárcel y al bebé lo mandan a casas de acogida bajo custodia estatal.

“Es una separación forzada de sus hijos”, denuncia Amnistía, porque, aunque hay una guardería en la prisión para que otras reclusas puedan estar con sus hijos, a estas mujeres se les niega ese derecho. “Incluso las que dan a luz en casa para evitar que les ocurra esto, luego no pueden registrar a sus hijos por no estar casadas”. Otra consecuencia de esto, lamenta Tellado, es que muchas víctimas de abusos “acaban casándose con su violador para proteger a sus hijos”.

Aunque AI reconoce los avances del Gobierno jordano contra la violencia de género, entre los que se encuentra la apertura del refugio de Dar Amneh para mujeres en situación de riesgo, exigen que se ponga fin a “una discriminación que está arraigada en las instituciones”.

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