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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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Pescueza, un pueblo para envejecer en casa

En esta pequeña localidad cacereña pusieron en marcha hace una década un programa innovador de lucha contra la despoblación y cuidado a los mayores con el que evitan que tengan que abandonar sus casas cuando no se valen por sí solos

Las principales arterias de comunicación de las ciudades conectan sus puntos más transitados. Pescueza, un pequeño municipio cacereño de apenas 200 habitantes no iba a ser menos. Su censo está muy envejecido y, dado que los lugares que más frecuentan sus vecinos son el centro de día, la iglesia y el ambulatorio, el ayuntamiento decidió construir un carril-andador azul con suelo antideslizante en el que los mayores tienen preferencia. No solo eso, sino que además cuentan con pasamanos en las calles con pendiente e incluso con un coche eléctrico para ir a recoger a los vecinos que no pueden ya desplazarse por sí mismos.

Vecinos de Pescueza descansan en un banco durante la puesta de sol / Bru Rovira

Hace unos años esta localidad extremeña decidió poner en marcha un programa pionero bajo el nombre de ‘Quédate con nosotros’ con el que buscan generar un entorno amable y completamente adaptado para los vecinos más mayores. El proyecto trata de romper con la idea tradicional de cuidar a los ancianos en un asilo y busca evitar que no tengan que abandonar las casas en las que han residido toda la vida. “La idea era que la gente no tuviese que marcharse del pueblo. No solamente cuidar a los mayores, sino generar empleo aquí” explica Constancio Rodríguez, presidente de la Asociación Amigos de Pescueza, uno de los colectivos que promueven la iniciativa.

El envejecimiento de la población, debido tanto a las bajas tasas de natalidad como al éxodo de la gente joven a las ciudades en busca de oportunidades laborales, es uno de los principales retos a los que se enfrenta la España Vacía. En Pescueza han logrado hacer de esto una virtud y han transformado el pueblo en una especie de residencia de ancianos al aire libre, aunque los promotores prefieren denominarlo simplemente “una comunidad amable con los mayores”. “La administración tiene que entender que debe primar servicios en las zonas rurales porque sino están favoreciendo la concentración en las grandes ciudades” sentencia Constancio.

En este pueblo los ancianos tienen todas sus necesidades cubiertas: servicio de lavandería, peluquería, comida y cena a domicilio e incluso un teléfono con teleasistencia al que pueden llamar si se encuentran mal o se sienten solos. Gracias a un programa de voluntariado gestionado por la Unión Democrática de Pensionistas cuentan con un sistema de acompañamiento a la soledad por el que un grupo de alumnos universitarios llaman y comparten experiencias semanalmente con los mayores de Pescueza. “Este sistema les ayuda mucho a subir la autoestima” comenta Constancio. Durante el día pueden realizar actividades como talleres o gimnasia, aunque muchos prefieren acudir a relacionarse a la Plaza Mayor, donde se encuentra el único bar del pueblo.

"No es la España Vacía. Será una España con poca gente, pero unas ideas muy grandes"

Montaña es la cocinera del centro de día de Pescueza / Daniel Sousa

Hasta el momento han conseguido no solo mejorar la calidad de vida de la población, sino crear once puestos de trabajo que atraen y proporcionan un medio de vida a gente joven. La vecina más joven es Camila, una niña que nació hace unos meses. “Hubo 17 años en los que no nacía ningún niño en el pueblo” señala el alcalde, Andrés Rodríguez. Montaña tiene 34 años y está a los mandos de los fogones del centro de día. Estudió cocina en Badajoz, ciudad en la que trabajó durante nueve años en un restaurante. Gracias a los servicios que se han puesto en marcha en su pueblo natal ha podido regresar y establecer su residencia allí.

Ángel tiene 96 años y es el vecino más anciano de Pescueza / Bru Rovira / Cadena SER

El vecino más mayor  tiene 94 años “recién cumplidos” y hace dos que se quedó viudo. Se llama Ángel y cuenta que su principal problema es la soledad. “De salud estoy muy bien. Yo solo tomo dos pastillas y aquí hay gente que toma hasta diez”. Siempre que llega a casa le da un beso a la foto de su mujer, que conoció de pequeño en el pueblo y con la que pasó toda la vida. Él es uno de los usuarios del centro de día al que acude diariamente a realizar las actividades organizadas. Tanto es así que es el campeón de gimnasia. A pesar de su edad todavía conserva una memoria envidiable. Siempre lleva en su cartera un pequeño papel con los títulos de los poemas del poeta extremeño Gabriel Galán que es capaz de recitar de memoria. Escucharlo es mágico.

Vista general de Pescueza (Cáceres) / Daniel Sousa / Cadena SER

Llegar a Pescueza no es tarea fácil. Cuando introduces su dirección en el navegador te devuelve las instrucciones para ir a un punto indeterminado en plena dehesa extremeña donde encinas, alcornoques y olivos campan a sus anchas. Este año es un poco diferente porque la vegetación está afectada por una plaga a la que llaman “la seca”. A pesar de que por su nombre cabría esperar que el problema fuera la falta de precipitaciones, lo cierto es que se desconocen todavía las causas exactas por las que se están muriendo los árboles que proporcionan el fruto con el que se alimentan los mejores cerdos de España. Ahora que el pueblo está a salvo, toca preocuparse por el ecosistema.

“Me disgusta mucho que se llame la España Vacía. Será una España con poca gente, pero unas ideas muy grandes” concluye el alcalde.

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