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Sábado, 07 de Diciembre de 2019

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La nueva esperanza de las supervivientes de la violencia de género en Mauritania

Por primera vez en su historia, este 25N se ha lanzado en Mauritania una campaña pública de concienciación sobre esta realidad

Activistas, abogadas, mujeres policías, matronas o ingenieras están consolidando avances muy destacados en la lucha por unos derechos que confían consolidar próximamente en una ley contra la violencia de género

Por primera vez en su historia, este 25-N se ha lanzado en Mauritania una campaña pública de concienciación sobre esta realidad, liderada por Médicos del Mundo España.

Aichetou M’Barek, encargada del primer estudio médico cuando las víctimas llegan al centro El Wafa. En la imagen porta la píldora del día después que suelen para prevenir embarazos no deseados. / Cadena SER

Para que “Fati”, de 13 años violada dos veces y madre de un bebé de dos meses “fruto” de ellas, o “Aminata” víctima de doble violación,puedan recibir hoy atención en un pequeño centro de un suburbio de Nuakchot, que sean atendidas gratuitamente en un hospital de la capital mauritana o para que reciban el asesoramiento jurídico que está logrando al fin condenar a sus agresores han tenido que pasar muchos años y muchos esfuerzos de la sociedad civil. Pero hoy al fin hay esperanza para las supervivientes de las distintas violencias que sufren las mujeres en este país.

Las manos de “Aminata”( nombre figurado para preservar su privacidad )en el centro El Wafa, donde recibe el apoyo integral para reponerse de la doble violación de la que ha sido víctima / Cadena SER

Fatimata Mbaye, la primera abogada de la historia de Mauritania, licenciada en la Universidad a finales de los 80, si, hace nada, es una de esas valientes activistas fundamentales para este lento pero determinante cambio de mentalidad en el país. Fatimata ha tenido que luchar mucho, llegó a estar encarcelada a finales de los 80, por exigir y defender los derechos de las mauritanas y por reclamar la igualdad entre negros y blancos en un país donde el racismo o la esclavitud siguen siendo palpables, aunque oficialmente haya sido el último país del mundo en abolirla a mediados de los años 80.

Los casos de Fatimata o de la comisaria Handou, integrante de la primera promoción de mujeres comisarias de policía de la historia del país, demuestran que incluso en los contextos más complicados como este de Mauritania, donde los “lobbies” islámicos siguen ejerciendo influencia en todos los sectores, se pueden dar pasos para acabar con la lacra de la violencia machista. El cambio que está viviendo esta República Islámica, donde las distintas formas de violencia contra la mujer se extienden hasta la mutilación genital femenina (en algunas regiones afecta al 92 por ciento de las niñas) o los matrimonios forzosos( hay casos documentados de niñas casadas con tan solo 8 años), se explica por ellas, por el trabajo conjunto de una sociedad civil en la que la mujer mauritana está derrumbando barreras en uno de los contextos más complicados del mundo para ellas.

Fatimata Sall, de frente, escucha a una de las víctimas , una niña de 15 años , junto a su madre, en el Hospital de la Madre y el Niño de la capital mauritana. Acuden a la USPEC la unidad de atención a las víctimas que se ha puesto en marcha gracias al apoyo de Médicos del Mundo. / Cadena SER

Al principio casi no llegaban víctimas a nuestras unidades, es un tema tabú, hace una década no era ni imaginable que se hablara públicamente de ello, ahora estamos recibiendo una media de 40 víctimas al mes” detalla Amparo Fernández, la Coordinadora de Médicos del Mundo en Mauritania. Esta “veterana” ya en el país, rememora con entusiasmo cada paso que llevan siguiendo estos años y como han ido forjando desde hace más de 12 meses toda una movilización que culmina ahora con una gran campaña de comunicación pública.

Esto es una guerra contra agresiones que sufren las mujeres”

Una de las vallas publicitarias en las que se difunden los mensajes de esta primera campaña integral de comunicación , liderada por Médicos del Mundo, para concienciar sobre la violencia hacia las mujeres. / Cadena SER

La denuncia a es la razón de todo, si no se denuncia ese hombre volverá a hacerlo, pedirá perdón otra vez y volverá a agredir a otra. Es la razón de ser de esta lucha, el hecho de denunciar permite reducir los casos de agresiones, permite detenerlos porque la policía los seguirá. Es lo que les explico, hay que hacer todo para pararlo, esto es una guerra contra agresiones que sufren las mujeres, el hecho de denunciar es una participación en esta guerra” dice Fatimata Salle, la trabajadora social que escucha a las víctimas que llegan hasta la USPEC, la unidad creada en el Hospital de la Madre y el Niño , en Nuakchot, para dar un tratamiento integral a las víctimas de violencia de género que llegan hasta el centro. Aquí todo es gratuito gracias al soporte de la ONG española: desde la visita médica hasta los fármacos, más la ayuda psicológica, en un país donde hay solo 10 psicólogos para todo el territorio.

La primera campaña integral de concienciación sobre la violencia de género

Banel Negri, asistente social , es la primera en escuchar a las víctimas en esta sala del centro El Wafa. / Cadena SER

Mauritania, un país con menos de 4 millones de habitantes, pero cuatro veces el tamaño de España, ha puesto en marcha una campaña pública de concienciación sobre la violencia contra la mujer opr primera vez en su historia y con motivo del día mundial para su erradicación. Grandes vallas instaladas por la capital, videos musicales y mensajes públicos de figuras reconocidas de la sociedad mauritana, incluidos los integrantes de su selección de fútbol, cantantes o activistas están dando la cara para labrar una conciencia mayor sobre este grave problema.

Allí, hasta hace menos de dos años esta realidad estaba oculta bajo los tabús de una sociedad tremendamente machista, pero a pesar de los datos oficiales, poco a poco se empiezan a dimensionar las cifras reales de esta lacra.

Fatimata Mbaye, la primera mujer abogada en Mauritania , una de las activistas clave en el avance de los derechos de la mujer en este país , donde el trabajo continuado de los sectores sociales ha sido clave para este cambio. / Cadena SER

No, no hay datos de feminicidios, ni en las estadísticas de las asociaciones de mujeres o en los hospitales que apoya Médicos del Mundo están todas las víctimas, pero gracias al proyecto que lidera la ONG española se ha podido ayudar ya a 1200 mujeres que han padecido esta violencia, desde el inicio del proyecto hace poco más de un año. El 80 por ciento de las víctimas que reciben son menores de edad, algunas muy pequeñas, porque las adultas se enfrentan al riesgo de ser encarceladas por denunciar, por “adulterio”, por la Zina, la figura que recoge la sharía para las mujeres que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio. Cuentan las activistas que muchas adultas no denuncian porque “tienen que demostrar o tener signos evidentes de haber sido forzadas a tener relaciones sexuales, al final son doblemente víctimas” afirman.

Handou, de la primera promoción de comisarias de policía en Mauritania, es responsable de una de las unidades del menor. / Cadena SER

También se constatan muchas agresiones colectivas, niñas que han sido violadas en grupo en el trayecto de vuelta del colegio. Otro de los problemas más graves es que solo existen centros de día y que muchas veces las mujeres tienen que volver a la casa de sus agresores a las pocas horas de haber sufrido el ataque.

El único dato que se señala en los informes médicos por violencia contra la mujer es la mutilación genital, pero en muchas regiones no se tiene en cuenta, en Guidimakha casi el 95 por ciento de las mujeres está mutiladas y allí los médicos ya ni lo registran “porque creen que es normal” explica la coordinadora de Médicos del Mundo.

Amparo, coordinadora de Médicos del Mundo. / Cadena SER

Este reportaje recoge algunas de las voces de estas valientes niñas y mujeres que están consiguiendo derribar las barreras más complejas para la erradicación de la violencia contra ellas en un país como Mauritania, el 159 en la lista de desarrollo humano, uno de los más pobres del mundo, donde su economía aguarda con esperanza que se empiece a sacar el gas de sus yacimientos marinos en el sur, y donde este puñado de mujeres han logrado que por fin haya esperanza para las víctimas de la violencia de género.

*Este reportaje ha sido posible por la iniciativa de Médicos del Mundo para que la SER conociera este proyecto.

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