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Viernes, 17 de Enero de 2020

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La marea que lucha contra la precariedad laboral

La Marea de Residencias vuelve a las calles de Madrid para reclamar mejoras en el sector de la dependencia. Los sindicatos y las trabajadoras denuncian ´la precariedad laboral y la falta de atención asistencial a los usuarios

La Marea de Residencias vuelve a concentrarse hoy en las calles de Madrid. Después de una manifestación que recorrió toda la calle Alcalá, desde Cibeles hasta la Puerta del Sol, el pasado día 23 de noviembre, a la una de la tarde las trabajadoras del sector de la dependencia se congregan a las puertas del Ministerio de Sanidad. Reclaman mejoras laborales, una modificación del convenio colectivo y, sobre todo, que el gobierno atienda sus peticiones y modifique, de una vez por todas, la Ley de Dependencia.

Y es que la financiación estatal no se está cumpliendo, como afirma Antonio Cabrera, secretario general de la sección de sanidad del sindicato CCOO. "Según la Ley de dependencia tendría que haber un equilibrio de la financiacion entre el gobierno central y las Comunidades Autónomas, un 50% cada institución. Pero, ahora mismo, la situación es que las Comunidades Autónomas aportan el 83% y el gobierno solo el 17%".

Precariedad laboral

Esta falta de recursos se traduce en que los trabajadores del sector tengan, cada vez, más personas a su cargo; la ratio de pacientes por trabajadora ha aumentado en los últimos años. Y se habla de trabajadoras, solo en femenino, porque es un sector altamente feminizado. "Es uno de los sectores que tiene más influencia en las estadísticas sobre brecha de género. Más del 90% de las personas empleadas con trabajadoras, son mujeres", reconoce Cabrera.

El sector de la dependencia, además, vive una situación crítica en estos momentos. "Las trabajadoras soportan una gran carga laboral, sueldos muy bajos y muchos residentes para el poco personal que hay", indica Amparo, trabajadora en una residencia de Valencia. A esto se suman los tiempos. "Presiones, prisas y rapideces excesivas a la hora de atender a los usuarios nos impiden una atención adecuada", reconoce Otilia, auxiliar de enfermería de una residencia de Asturias.

Déficit de atención a los residentes

Más allá de la precariedad laboral, los verdaderos afectados son los residentes, los usuarios de las residencias. Al haber tan poco personal para tantas personas, los niveles y el tiempo de atención son menores de lo que debería. "Sobre todo a la hora de levantarlos, de moverlos, de cambiarlos de postura... Pero el problema es que tampoco tenemos tiempo para hablar con ellos", apunta Amparo.

"Se genera mala atención a los usuarios, además de problemas y enfermedades a las trabajadoras. Y todo eso produce una mala calidad asistencial", explica Otilia. Un argumento que comparte Antonio Cabrera, que reconoce que "este sector presenta altos niveles de medicación por parte de las trabajadoras". Es decir, un alto porcentaje de las empleadas del sector de la dependencia necesitan medicamentos para tratar dolencias generadas por el propio trabajo.

La privatización, telón de fondo de esta situación

Amparo y Otilia son solo dos de los numerosos casos que denuncian la precariedad laboral y la falta de personal que vive el sector. Y tanto ellas como el sector en su conjunto apuntan hacia una misma dirección: la progresiva privatización de las residencias y centros para personas con dependencia. "Al dejar este tipo de centros en manos de empresas privadas que solo buscan el beneficio económico, se está deteriorando el sistema y la calidad asistencial", sostiene Otilia.

La privatización también ha establecido diferentes niveles de residentes. "Ahora hay residentes de segunda... y hasta de tercera categoría", afirma Otilia. Porque no disponen de las mismas prestaciones los residentes de residencias privadas, que pagan elevadas tarifas mensuales. Y porque dentro de las residencias privadas, hay residentes cuya estancia -en parte- está financiada con recursos públicos.

Para intentar paliar la precaria situación que viven las trabajadoras, el sector ha empezado a movilizarse y a salir a las calles. Como ocurrió el pasado 23 de noviembre. Y como ocurrirá este sábado en Madrid. Porque se necesitan más trabajadoras que aseguren buenos cuidados para la población dependiente. Y porque, a día de hoy, hay más de 200.000 personas dependientes en lista de espera para recibir cuidados.

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