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Martes, 31 de Marzo de 2020

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Felicidad

El pueblo que quiso ser el más feliz de España pero se quedó sin presupuesto

Esta es la historia de un pueblo que quiso ser el más feliz de España, pero se quedó en el intento. Todo nace en el año 2017 durante el llamado Congreso Internacional de Alcaldes e Innovación, un encuentro que organiza la Diputación de Segovia donde alcaldes de diferentes pueblos de España, Francia y Portugal, se reúnen para pensar proyectos que ayuden a mejorar la calidad de vida de los vecinos y den a conocer los pueblos de las zonas más vacías del país.

De aquí surge, entre otras iniciativas, la idea de crear un festival sobre el amor en Sotosalbos (Segovia); otro de poesía, en Brieva (Segovia); y un proyecto que, de entrada, suena bastante más ambicioso: convertir a Torreiglesias, un pequeño pueblo al norte de Segovia, en el más feliz de España.

Para lograr su objetivo, la Diputación de Segovia le sugirió al ayuntamiento contratar a una empresa de servicios, Isavia, que se dedica al “coaching y el liderazgo de proyectos de transformación cultural”. Así se define la compañía en su página web: “Somos un sueño, un desafío y una manera de vivir. Nuestra meta: un futuro mejor para todos, para el planeta, para la sociedad, para la organización y para nosotros mismos. Porque un mundo mejor es posible”.

Fachada de Ayuntamiento de Torreiglesias. / V.R.

El plan para llevar la felicidad a Torreiglesias consistía en organizar unos talleres, liderados por consultores expertos en management, donde los vecinos debatirían sobre todo aquello que les hace sentir bien. A partir de aquí, se celebraría en Torreiglesias un festival sobre la felicidad que daría a conocer el pueblo en toda España.

Parecía un plan sin fisuras hasta que llegó el momento de pagar los honorarios a la empresa de coaching. El presupuesto para organizar la fiesta de la felicidad era desmesurado para un pueblo tan pequeño: 15.000 euros en un solo día era un gasto que Torreiglesias no se podía permitir.

Así es como el ayuntamiento nunca llegó a firmar el acuerdo con Isavia y canceló los talleres y las actividades que tenían previstos para convertirse en el pueblo más feliz de España.

Felices a pesar de todo

Ahora, ya sin coaches de por medio, los vecinos de Torreiglesias siguen sintiéndose felices a pesar de todo. Eso opina Marisol, que vive en Madrid pero aprovecha cada fin de semana para visitar el pueblo donde nació, creció y conoció a su marido: "Me gusta pasear por el campo, estar en el jardín de mi casa, quedar con las amigas... La felicidad se basa en disfrutar de las pequeñas cosas de cada día".

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