Miércoles, 03 de Junio de 2020

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La Guerra en Siria cumple nueve años con su peor crisis humanitaria

Las imágenes de satélite de Save The Children, World Vision y la Universidad de Harvard muestran cómo el conflicto ha destruido un tercio de los hogares e infraestructuras de la población civil en Idlib y masificado los campos de desplazados. Mientras tanto, en Afganistán, el pacto de paz perjudica a la sociedad y deja fuera a las mujeres

El noroeste de Siria sufre la peor crisis humanitaria de los nueve años que cumple el conflicto, una guerra que “solo afecta a la población civil”, asegura David Del Campo, de Save The Children. “Desde diciembre a ahora, más de medio millón de personas se han visto obligadas a desplazarse”.

Las familias desplazadas por la guerra no pueden volver a sus hogares. Cerca de un tercio de los edificios, viviendas e infraestructuras clave han sido destruidos o severamente dañados en el sur y este de Idlib, según muestra un estudio de Save The Children, World Vision y la Universidad de Harvard.

Imagen comparativa de Idlib en 2018 (izq) y 2019 (dch) / Save the Children

A través del Programa Signal, el centro Harvard Humanitarian Initiative ha estudiado imágenes obtenidas por satélite desde 2017 hasta el 26 de febrero de este año de diversas áreas. Las imágenes del norte de la ciudad muestran un aumento de la extensión de los campos de desplazados desde 2017 en un 100% y un 177% y se extienden sobre lo que antes era tierra agrícola.

El contraste de las imágenes del antes y el después es “brutal”, reconoce del Campo, pero, sobre todo, asegura, “es brutal que estamos hablando de una ofensiva militar cuyo objetivo militar es la población civil. La mitad de ella son niños y niñas”. Por eso lo considera un crimen contra la humanidad. La ofensiva “no tiene al otro lado un ejército que le responda”, solo pretende hacer daño a la población civil y sus hogares, denuncia.

Comparativa de un campamento de desplazados en Idlib en 2017 (izq) y 2019 (dch) / Save the Children

Dentro de esos campamentos que no han parado de agrandarse, David del Campo asegura que las condiciones son muy complicadas. Cada vez es más difícil la llegada de ayuda humanitaria por el riesgo y el bloqueo. El recrudecimiento del conflicto ha empujado a la población a huir a Turquía y a la de Turquía huir hacia Grecia, lo que ha derivado en la tensión de los últimos días en la frontera greco-turca. “La guerra de Siria es lo que provoca todo, dice del Campo. “Y son esos bombardeos terribles, esas 500.000 personas que se han visto desplazadas, la primera ficha que está generando lo que vemos en Grecia y Turquía”.

Los nueve años de guerra en Siria han dejado más de cinco millones y medio de refugiados censados fuera del país y doce millones de desplazados internos. David del Campo lamenta la devastación del país mientras la comunidad internacional “solo se preocupa por lo que le amenaza en sus fronteras”. Por eso llaman a la Unión Europea a hacer lo posible por detener la que es “la mayor guerra que hemos conocido y con los mayores crímenes del derecho internacional”.

La paz no basta en Afganistán

En Afganistán, el pacto de paz alcanzado a finales de febrero entre Estados Unidos y los talibanes no está solucionando la vida de los afganos. “Es un pacto muy beneficioso para los talibanes y muy poco para la sociedad y el Gobierno afgano”, explica el periodista Amador Guallar.

Guallar cree que no se trata de un pacto de paz sino de “un acuerdo de retirada” que deja el país sin avances políticos, con una corrupción en aumento y las infraestructuras sin desarrollo. “Han dejado un Ejército y policía afganos mucho más fuertes, pero no lo suficiente para combatir a los talibanes solos”.

“El pacto ha legitimado internacionalmente el movimiento talibán, que es un movimiento terrorista”, asegura el periodista. Además, pese a que el acuerdo se basa en la reducción de la violencia, en los últimos días ha habido numerosos ataques, “por lo que el diálogo entre el Gobierno afgano y los talibanes pende de un hilo”.

Las mujeres han sido las grandes perjudicadas de este pacto. Guallar recuerda que “durante la celebración del pacto no había ni una mujer presente, no se les ha tenido en cuenta”. Aunque sus derechos están recogidos en la constitución de la república islámica, no se respetan. El periodista se pregunta si ahora con los talibanes se volverá a imponer el burka o a impedir trabajar, estudiar o escuchar música a las mujeres.

Tras este pacto también hay una estrategia económica de Estados Unidos. China tiene algunos acuerdos con Kabul para la explotación de petróleo y otros recursos naturales abundantes en Afganistán, pero los talibanes no quieren acuerdos con China. “Donald Trump ha comprendido que si puede ser amigo de Arabia Saudí, por qué no de los Talibán si, de hecho, se parecen muchísimo”, dice Guallar.

Amador Guallar cree que este nuevo pacto puede provocar un éxodo masivo entre la juventud que vea sus derechos y la prosperidad mermados. Además de que en el acuerdo se dejan de lado las minorías étnicas como los Hazara, chiitas y no sunitas como los telibanes.

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