Domingo, 25 de Octubre de 2020

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Un mal día lo tiene cualquiera

El dramático final de Abraham Lincoln

Después de superar una terrible guerra civil es normal que te quieras tomar un rato para relajarte. Y en el año 1865, sin cine, videojuegos ni futbolines, el teatro era de las mejores opciones que te podías encontrar

Y en esas estaba Abraham Lincoln el 14 de abril de 1865. La guerra civil entre el norte y el sur de los Estados Unidos había acabado pocos días antes, y tenía cuatro años por delante para intentar curar las heridas de los dos bandos. Pero había aún muchos hombres que no daban la guerra por cerrada.


Entre ellos, un actor llamado John Wilkes Booth. En un principio, el plan era secuestrar al presidente, pero al oírle hacer un discurso en Washington en el que defendía el derecho a voto de los esclavos emancipados, Booth se enfureció y vio claro que la única forma de revertir las fortunas del sur esclavista era matando a Lincoln. Booth les dijo a sus acompañantes que ese sería el último discurso del presidente.


Así que, al día siguiente, sabiendo que Lincoln iba al teatro, Booth fue antes. Como actor que era, tenía confianza con los propietarios, que lo dejaron merodear a sus anchas. Cuando el presidente entró en su palco a las 10 de la noche, Booth entró y le disparó en la parte de atrás del cráneo. Saltó del palco al escenario y gritó una cita de la obra “Julio César”: “¡Así siempre con los tiranos!”. Consiguió huir del teatro, pero fue acorralado y muerto 13 días más tarde. La guerra civil no se reactivó, pero el asesinato de un presidente tan carismático hizo mucho más complicado el escenario posbélico.

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