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Viernes, 29 de Mayo de 2020

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Los bancos de alimentos reparten un 40% más este año

La Federación de Bancos de Alimentos teme llegar al pico de demanda de los peores años de la crisis financiera ya que "hasta la propia economía sumergida se ha quedado bloqueada e inactiva durante unas semanas"

El coronavirus no distingue entre clases sociales, pero la forma en que nos organizamos como sociedades sí nos hace más vulnerables a unos que a otros de cara a contagiarnos o a defendernos del virus.

Esa realidad se percibe también en las largas colas que se ven en las grandes ciudades para recoger alimentos. Ángel Franco, portavoz de la Federación española de Bancos de Alimentos, habla de la ilusión y el esfuerzo con el que tratan de “paliar el problema de las ayudas alimentarias, haciendo frente a dificultades como la escasez de voluntariado o de alimentos”.

Uno de los problemas que les ha planteado la pandemia es la paralización de las operaciones de recogida de donaciones en los supermercados. Ante estas dificultades, Franco celebra la “extraordinaria respuesta” que han obtenido de la industria alimentaria. “Pastas Gallo dedicó un día de su producción a los bancos de alimentos”, recuerda. Danone está entregando un millón de productos lácteos al mes, y la campaña de la Caixa ‘ningún hogar sin alimentos’ ha recaudado ya 2,5 millones de euros.

En el año 2019 atendieron a alrededor de 1.100.000 personas. Ahora están repartiendo un 40% más de alimentos que el año pasado. “Estamos recibiendo peticiones por todas partes que se han multiplicado por cinco o seis”, asegura Franco. Muchas ONG que nunca habían repartido alimentos se dirigen ahora a ellos para distribuirlos.

Aunque escasean algunos alimentos, el portavoz explica que de momento tienen existencias suficientes. Lo que está ocurriendo a raíz de la crisis del coronavirus “es único y espectacular”, reconoce. Durante la crisis económica de 2008 repartían alimentos a unas 700.000 u 800.000 personas y en 2014 llegaron los años peores, cuando pasaron a atender a 1.700.000 personas.

Esas cifras empezaron a bajar en los últimos años, pero Franco teme que con la COVID19 vuelvan a llegar al mismo pico. Y explica que la novedad es que no se trata únicamente de una crisis económica y financiera con la que mucha gente acabó entrando en la economía sumergida, sino que “hasta la propia economía sumergida se ha quedado bloqueada e inactiva durante unas semanas”. Las personas dedicadas a la economía informal apenas tienen un colchón económico que les permita subsistir más allá de una semana.

La principal demanda de ayuda está en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona. En esta crisis los bancos de alimentos se han encontrado nuevos perfiles de personas que demandan ayuda como autónomos o gente con pequeños negocios que deben seguir pagando sus créditos.

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