Jueves, 26 de Noviembre de 2020

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'Desayuno en Tiffany's', un pequeño clásico

Una novela sencilla, minimalista, encerrada en Holly y su sensualidad de mujer graciosa y leve

Truman Capote (1924-1984) es uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. Es inteligente, transgresor, profundo y retrató como nadie la sociedad norteamericana de su tiempo.

Es el autor de la monumental 'A sangre fría', que inaugura la novela periodística, y que todo el mundo debería leer, pero también de la extraordinaria 'Otras voces, otros ámbitos', 'Plegarias atendidas' o de relatos maravillosos, como los de 'Música para camaleones'. 'Desayuno en Tiffany’s' es una novela corta, publicada en 1958, que ha quedado en el imaginario popular. Es más ácida y más dura que su versión cinematográfica.

Al publicar 'Desayuno en Tiffany’s', Capote ya había alcanzado fama y fortuna, se codeaba con la alta sociedad de Manhattan y se había construido una imagen de genio rebelde. "Soy borracho, soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio". Pero, como señala Gerardo Moncada, esta obra le consolidó como un narrador solvente, poseedor de una prosa cálida aunque vertiginosa, eficaz creador de atmósferas y de personajes con densidad psicológica a pesar de ser aparentemente frívolos o convencionales.

Capote fue considerado uno de los principales escritores de la escuela neorromántica del Sur de los Estados Unidos. Con 'Desayuno en Tiffany’s', Capote abandonó el cuento sureño para crear una encantadora novela dulce. Norman Mailer, a pesar de sus disputas con Capote, llegó a decir que 'Desayuno en Tiffany’s' era un pequeño clásico.

Capote es el personaje. Holly es un Truman que en su rebeldía, en su necesidad de lograr un ascenso vertiginoso, parece no importarle los medios. Son dos seres maquiavélicos. Ambos desfilan hermosos por la pasarela de la vida y auscultan el rumor de los que los rodean. Truman Capote decía en 'Plegarias atendidas', "que una cosa sea verdad no significa que sea convincente, ni en la vida, ni en el arte”. Esta frase icónica se ajusta en toda su dimensión a Holly, personaje protagonista de 'Desayuno en Tiffany’s' y alter ego femenino del escritor.

Uno de los grandes personajes de Capote: la joven y seductora Holly

'Desayuno en Tiffany’s' es una novela sencilla, minimalista, encerrada en Holly y su sensualidad de mujer graciosa y leve. Todos la aman, pero también todos encarnan los límites de una sociedad que se estrella en las lentejuelas falsas de lo vanidoso y artificial.

Capote es un artista de la palabra justa, de la imagen ineludible, precisa. Nos pinta un cuadro con los colores que él conoce mostrando a Holly como la joven que no tiene pasado y que no quiere recordar. Holly es presente, sin dueño, coqueteando con todos y mirando de reojo los sueños que viven en el modelo característico norteamericano. Holly seduce y cautiva como le gustaba hacerlo a Capote. El libro destila un glamour divertido, romántico, fresco, engalanado por situaciones que rozan lo cómico y emocional.

Como señala Mariano Antolín Rato, 'Desayuno en Tiffany’s' no puede ser la mejor obra de Capote, existiendo un libro tan bueno y estremecedor como 'A sangre fría'. Pero 'Desayuno en Tiffay´s', una novela breve de escasamente 90 páginas, contiene algunos de sus momentos más tiernos, divertidos y, sobre todo, a uno de los grandes personajes de Capote: la joven y seductora Holly.

Su historia de fiestas absurdas, de amigos interesantes y superficiales, adquiere un tono musical que, una vez leído, jamás se olvida. Sus andanzas constituyen una especie de canción triste y pegadiza en ocasiones, risueña y cómica hasta provocar las carcajadas en otras. Nunca solemne, en todo momento dispuestas a divertirse, Holly aparece rodeada de un aura tan frágil que parece a punto de romperse a cada frase. Una mujer muy atractiva y mundana, aunque inalcanzablemente próxima.

La elegancia y la sofisticación, escudos de Holly frente al mundo

A pesar de su rostro angelical y su aparente inexperiencia, Holly no es ni de cerca una beata que ignore el alcance que pueden tener sus acciones. Tan falsa como auténtica, tan sumida en la más completa alegría como hundida en la desdicha más irreparable, la sensibilidad de la joven se va desdibujando paulatinamente durante el relato, y muy a su pesar, pues Holly hace todo lo que está a su alcance para ocultarse detrás de unas enormes gafas de sol.

La elegancia y sofisticación serán su escudo frente al mundo, dado que nadie conoce tan bien el significado de las apariencias entre la alta sociedad norteamericana del momento. Mucho se ha debatido acerca de si Holly Golightly es consciente de la aparente prostitución que ejerce durante la trama. Lo sea o no, parece tener muy claros sus objetivos en la vida, aunque, de un modo u otro, sus planes siempre acaben torciéndose.

Truman Capote, preguntado en una entrevista en la revista Playboy acerca de la identidad de Holly, contestó que se basaba en todas aquellas jóvenes que llegaban a Nueva York, revoloteaban por la ciudad y, simplemente, desaparecían del mapa un día sin dejar rastro.

En la introducción a su último libro publicado, 'Música para Camaleones', Capote escribió sobre el comienzo de su carrera: "Un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un maestro noble pero despiadado. Cuando Dios te entrega un don, también te da un látigo, y el látigo está destinado únicamente para la autoflagelación".

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