Jueves, 06 de Agosto de 2020

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El sorteo político: una alternativa para la democracia

Ante la crisis de los sistemas políticos actuales, un sector de la sociedad reivindica el uso del sorteo para reformar la democracia y acercar la política a los ciudadanos

Número de la lotería

Número de la lotería / Getty Images

"La democracia nació en Atenas", o eso nos hemos cansado de repetir a lo largo de la historia. Sin embargo, nuestra idea de democracia dista mucho de lo que inicialmente plantearon los griegos. Lo que empezó como un sistema de asambleas ciudadanas elegidas por sorteo,  se ha convertido en un modelo representativo que parece atravesar una de sus más grandes crisis

El renacer de los gobiernos autoritarios, la desconfianza hacia los políticos y el aumento de las noticias falsas y teorías conspirativas son algunos de los síntomas que preocupan a académicos y expertos, y que pueden arrojar luz sobre la necesidad de una reforma en los sistemas políticos occidentales tal y como los conocemos. Ante esta crisis, un movimiento cada vez más potente parece haber encontrado una solución: le llaman democracia por sorteo, sorteísmo o demarquía, y en países como Bélgica, Irlanda y Canadá ya está dando frutos. 

Se trata de un modelo político que busca reintroducir el sorteo como una herramienta democrática. El sorteísmo se articula en la política a través de asambleas ciudadanas cuyos representantes son elegidos al azar siguiendo ciertos parámetros para garantizar la representación de todos los sectores de la población. 

En estas asambleas los ciudadanos deben debatir una serie de temas propuestos por los poderes públicos, y, en el proceso, reciben asesoramiento especialistas en la materia. De tal forma, son los individuos comunes, de a pie, los que ejercen la política, recuperando el espíritu de las antiguas asambleas democráticas atenienses. 

La insatisfacción con la democracia alcanza un nivel récord mundial

El 57% de los ciudadanos de 154 países, entre ellos España, afirman ya que están "insatisfechos" con la democracia y esta es la tasa más alta desde que la Universidad de Cambridge empezó a realizar este informe hace 40 años. Este estudio se basa en encuestas nacionales en las que han participado más de cuatro millones de personas

Un ejemplo exitoso de este sistema es el implementado por Irlanda desde 2012. Allí esta en funcionamiento una de las asambleas ciudadanas más proliferas que ha tenido la democracia sorteísta. En un país profundamente católico, esta asamblea ciudadana logró llevar a las urnas la causa a favor de la despenalización del aborto y, tras una dura jornada, logró su cometido. 

Desde la legalización del matrimonio homosexual y hasta la reformulación del delito de blasfemia, la democracia por sorteo ha demostrado ser muy efectiva para ayudar a los ciudadanos irlandeses a tomar en sus manos las decisiones sobre ciertos asuntos polémicos que habían sido ignorados por sus representantes políticos. Sin embargo, podríamos estar ante un caso excepcional condicionado por las condiciones sociopolíticas de su entorno. 

Lo cierto es que aún no existen suficientes casos de asambleas sorteístas para evaluar la efectividad de este sistema aleatorio. Hasta ahora, su implementación en organismos de consulta ciudadana parece estar dando buenos resultados. Pero el limitado poder de este tipo de instituciones políticas coarta el impacto de sus resoluciones en el grueso de la sociedad, especialmente cuando estas son contrariadas o ignoradas por los poderes políticos tradicionales. 

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