Jueves, 03 de Diciembre de 2020

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'Últimas tardes con Teresa', nuestro homenaje a Marsé

Una novela extraordinaria, una delicia de sensibilidad y de lucidez, con dos personajes inolvidables y una historia que cuenta como ninguna un tiempo y un territorio: la Barcelona de la posguerra

Juan Marsé nos dejó el pasado mes de julio. Exactamente el 18 de julio. Había nacido en Barcelona en 1933. Era seguramente el último de nuestros clásicos. Pocos autores han tenido la capacidad de mezclar su narrativa con lo poético y con la ironía como él. Marsé es la sensibilidad, pero también es el fino sentido del humor, como es ese autor capaz de describirnos toda una situación en dos trazos, mostrarnos lo que está ante nuestros ojos pero nadie ve.

Es el autor de 'Encerrados con un solo juguete', que apareció en 1960, seguida por 'Esta cara de la luna', en 1962. 'Últimas tardes con Teresa' (1966), que obtuvo el Premio Biblioteca Breve, y constituye junto a 'La oscura historia de la prima Montse' (1970) el punto de arranque de un universo narrativo que estará presente en toda la producción literaria del autor: la Barcelona de la posguerra y el contraste entre la alta burguesía catalana y los emigrantes.

Marsé parece gastar en 'Últimas tardes con Teresa' su voluntad de comprender la sociedad contemporánea y se dedicará a partir de ese momento a recuperar su memoria, a perder la obligada amnesia del vencido en la Guerra Civil con novelas como 'Si te dicen que caí' (1973), considerada su gran obra de madurez, fue prohibida por la censura franquista, publicada en México y galardonada con el Premio Internacional de Novela México 1973. 'La muchacha de las bragas de oro' (1978) le valió el Premio Planeta.

En 'Un día volveré' (1982) recupera algunos de los temas y escenarios más recurrentes de su narrativa. En 1984 publicó 'Ronda del Guinardó'; en 1986 la colección de relatos 'Teniente Bravo' y en 1990 'El amante bilingüe'. 'El embrujo de Shanghai' (1993) fue galardonada con el Premio Nacional de la Crítica y con el Premio Europa de Literatura 1994. En 2000 publicó 'Rabos de Lagartija', Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa. En 2005 publicó 'Canciones de amor en Lolita’s Club', en 2008 se le concedió el Premio Cervantes de las Letras Españolas y en 2011 vio la luz 'Caligrafía de los sueños'. En 2014 apareció su última obra de ficción, la novela breve 'Noticias felices en aviones de papel'. La editorial Lumen acaba de publicar, póstumamente, 'Viaje al sur'.

'Últimas tardes con Teresa' es una novela extraordinaria, una delicia de sensibilidad y de lucidez, con dos personajes inolvidables y una historia que cuenta como ninguna un tiempo y un territorio.

Según Pere Gimferrer, la novela se nos impone ante todo no por su justeza satírica y por su precisión social y moral sino por el valor transfigurador de las imágenes, el léxico y la cadencia sonora. La transfiguración desemboca en la piedad. Marsé es duro a veces pero nunca cruel. La compasión, la piedad, están en su mismo lenguaje, y por eso en sus novelas no hay ni rencor ni condena ni tampoco autoengaño, sino metamorfosis lírica. Los personajes se convierten en arquetipos poéticos sin perder su condición de arquetipo social y el tema último es la belleza y su búsqueda.

Pijoaparte, uno de los grandes protagonistas

Como señala Manuel Vázquez Montalbán, cuando apareció la novela provocó un cierto malestar en los sectores intelectuales comprometidos. El juicio de Pijoaparte/Marsé sobre aquellas promociones críticas no podía ser menos benévolo. La novela toma partido e inculca al lector el punto de vista de su personaje pretexto, Pijoaparte, el charnego marginal que relaciona y sanciona dos territorios sociales en los que el bien y el mal se atienen a dos códigos diferentes de supervivencia

Está muy presente el tema de la instrumentalización social y de la relación desigual entre el desclasado por ideas y el malclasado de nacimiento, y como esa relación se complica cuando interviene el amor. Marsé tiene el don de la adjetivación imprevisible y la capacidad de describir un cuerpo humano y su conducta a partir de la hipérbole o de un gesto o rasgo físico.

Otra característica de esta novela es la adquisición de un tono y una estrategia sintáctica. El tono irónico distanciador, encogido de hombros y con las manos en los bolsillos. Como dijo el propio Marsé: "Soy un amante incondicional de la ficción. A veces pienso que solamente la parte inventada, la dimensión de lo irreal o imaginado en nuestra obra, será capaz de mantener su estructura, de preservar alguna belleza".

La gran novela de Barcelona

Como señala Mateo de Paz, 'Últimas tardes con Teresa' supone una renovación narrativa que supera los rígidos esquemas del realismo social vigentes hasta la fecha y se convierte en una de las obras más leídas y reeditadas de la época.

El tema más importante es la aspiración del personaje principal por desclasarse, pero junto a este también hay otros temas que conviene señalar: la diferencia de clases, la inmigración andaluza a tierras catalanas o el izquierdismo de la burguesía. Hay más temas, no obstante, como el deseo, la delincuencia, la muerte y, cómo no, la parodia de la novela social. También aparecen algunos ingredientes de su novelística posterior: las huellas de la Guerra Civil, la sexualidad, la muerte, el destino trágico de unos personajes que no están de acuerdo con la realidad del mundo que les ha tocado vivir.

Podría decirse que Juan Marsé, por su magistral descripción de ambientes, ha escrito la gran novela de Barcelona. En 'Últimas tardes con Teresa', el espacio imaginario, al igual que los personajes, pertenecen a dos mundos opuestos. El Monte Carmelo y San Gervasio representan, respectivamente, las dos caras sociales de la obra: la de la inmigración y la de la burguesía. En medio, está la barrera infranqueable que separa a Manolo de Teresa.

Prohibida por la censura franquista

Como cuenta Sergi Doria, 'Últimas tardes con Teresa' no pasó la censura, que la consideró "inmoral, con un argumento en el que se hacen numerosas referencias políticas de carácter izquierdista…". Marsé escribió a Carlos Robles Piquer, quien le manifestó su apoyo, aunque no pudo evitar un segundo informe desfavorable. El mismo Marsé era considerado un autor marxista.

Decía Marsé: "Lo más sorprendente fue quizás que no metieran mano en los capítulos en los que se incluían las cargas policiales durante las manifestaciones del 56 y del 57, limitándose a consideraciones de orden sexual o moral". Entre las sugerencias, cambiar 'pechos' por 'senos', suprimir el 'fino bigotito del alférez provisional' para no ofender al ejército o sustituir el término 'muslos' por un neologismo inventado por el escritor.

El 27 de noviembre de 2008 le concedieron a Marsé el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, el más importante de las letras españolas. El galardón supuso un reconocimiento a toda una vida dedicada a narrar historias, pero sobre todo al arte de saber contarlas bien.

(En este artículo hemos citado los prólogos de Pere Gimferrer y Manuel Vázquez Montalbán en la edición conmemorativa de Seix Barral. Además, hemos utilizado de la edición de Debolsillo la biografía de Juan Marsé y la Guía Didáctica elaborada por Mateo de Paz).

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