Por diversión y con fines militares: nuestros antepasados también nadaban
Javier Traité explica a Àngels Barceló en 'Hoy por Hoy' la influencia de la natación a lo largo de la historia y cómo lo hacían nuestros antepasados

La natación en la historia: ¿nadaban nuestros antepasados?
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Madrid
Termina un verano atípico. Un verano en el que muchos no han podido disfrutar plenamente de las playas, ríos, lagos y piscinas, lugares idóneos para nadar y refrescarse. Un placer, el de deslizarse por el agua, que hemos disfrutado los humanos pues desde siempre,
La primera mención a la natación de la que tenemos registro está en el suroeste de Egipto, en una cueva conocida como 'Cueva de los Nadadores'. Allí hay unas pinturas rupestres del Neolítico, que muestran gente nadando, y pueden tener más de 7.000 años, algunos estiman que incluso 10.000.
Se sabe de los fenicios que, como buena cultura marítima, tenían sus buceadores para recuperar cargamentos o despejar entradas de puerto cuando se daban naufragios. Y también sabemos que los griegos nadaban por deporte y también, como otros pueblos, con funciones militares. Aunque en esto los que mejor conocemos son los nadadores o buceadores romanos. Los llamados “urinatores”, sobre quien ha escrito Fernando Quesada Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid, en su libro “Armas de Grecia y Roma (La Esfera de los Libros), iban semidesnudos, con un cuchillo, y una esponja empapada de aceita en la boca, que, con la refracción de la luz en en medio del agua, aclaraba la visión submarina.
En ocasiones utilizaban también tubos para respirar y, aparentemente, también llegaron a usar campanas de aire, si no les quedaba otra que sumergirse y trabajar en el fondo marino.
Pero el uso no era solo militar. Una frase hecha en la Roma clásica era “no sabe leer ni nadar”, para referirse a gente ignorante o de baja condición. Con lo que parece que al menos las clases acomodadas sí debían nadar por placer, por ejemplo, en las piscinas de las termas. Aunque falta documentación, parece que en Europa, tras la caída del imperio de Occidente, la práctica de la natación decayó.
¿Cómo nadaban?
En Roma, el poeta Marco Manilo escribió sobre distintas formas de natación. Pero cuando los portugueses empezaron a recorrer África a partir del siglo XV, alucinaron cuando vieron que los africanos nadaban echando adelante los dos brazos, como remando, al tiempo que movían las piernas en tijera. Les sorprendió porque la técnica más usada en Europa parecía ser la de nadar a lo perrito.
A partir del XV y XVI empezaron a aparecer ya diversos tratados por toda Europa, describiendo estilos de nado, y parece que la natación fue popularizándose de nuevo de forma progresiva.
Seguiría habiendo quien tuviera un miedo atroz al agua, como hoy. Pues sabemos que en 1425, varias personas en Londres cogieron al obispo de Winchester y lo intentaron tirar al río. Él pensaba que querían matarlo, que iban a ahogarlo, pero realmente solo buscaban enseñarle a nadar y por ello lo tiraban con flotadores.




