Sábado, 08 de Mayo de 2021

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El profesor que logró un contrato indefinido a los 64 años

Hablamos con Jorge Molina, el profesor de la Universidad de Málaga al que una sentencia del Supremo da la razón después de ser despedido tras encadenar 35 años de contratos temporales. 'He perdido ya la cuenta de los contratos que he firmado,el último fue de ayudante en formación: ¿Qué formación voy a lograr ya a los sesenta y tantos?'

A Jorge Molina su primer contrato indefinido le ha llegado a las puertas de la jubilación, a pesar de llevar dando clases como profesor universitario en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga desde 1982. Y además no ha sido fácil. Lo ha tenido que pelear en los tribunales, hasta conseguir que el Tribunal Supremo le haya dado la razón en una sentencia pionera, que puede abrir el camino a reparar muchos otros casos de precariedad entre los docentes universitarios. 

Jorge Molina, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga / Cadena SER

'La verdad es que casi he perdido la cuenta de cuántos contratos he firmado en estos más de 35 años, puede que sea una treintena porque la mayoría eran sólo de un año, el más largo que firmé fue el último, cinco años como Ayudante de Doctorado', nos ha contado en La Ventana. 

El caso es que en 2017 ese último contrato finalizó y la Universidad le comunicó a Jorge Molina que su actividad docente en la Universidad había tocado a su fin. "Tuve alguna reunión con la Facultad pero lo único que me dijeron, y ahora se lo agradezco, es que sólo un juez podría conseguir que me readmitieran. Y como comprenderá, a los 61 años no me iba a quedar de brazos cruzados". 

Dicho y hecho, junto con otros dos compañeros del Departamento de Ginecología y Obstetricia en su misma situación, Jorge Molina acudió a los tribunales. Un periplo judicial, con sentencias en primera instancia y recursos por parte de la Universidad, en el que ahora el Supremo ha escrito la última palabra fallando que el despido es improcedente y que "la Universidad no es un espacio inmune al cumplimiento de la legislación en materia de contratación temporal". 

Dicho de otro modo, que esa concatenación de contratos temporales variopintos como profesor asociado o Ayudante de Doctorado incurre en fraude de ley al dar cobertura a necesidades docentes permanentes y estructurales y, por tanto, el despido es improcedente. 

"Yo siempre me sentí respetado y valorado como docente, el problema es que no se cubren las plazas, con el tiempo se producen jubilaciones y vacantes, y las cosas funcionan hasta que dejan de funcionar. No es un problema exclusivo de la Universidad de Málaga, ocurre en la gran mayoría de los campus", ha explicado. 

"Mi último contrato tenía un perfil de promoción formativa, usted me dirá lo que iba a promocionarme yo a los sesenta y tantos años y habiendo dado clases durante 35 a decenas de promociones de futuros médicos", ha confesado.

¿Y ahora qué?, le hemos preguntado, "Pues la sentencia deja claro que nos tienen que restituir y con carácter indefinido porque el Supremo considera que todos los contratos que se hicieron han sido fraudulentos. Así que estoy esperando a que me llamen de la Universidad y me digan a ver qué es lo que soy ahora", concluye. 

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