Domingo, 25 de Octubre de 2020

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El cultivo de soja, una agroindustria manchada por la sangre de la explotación ilegal del Amazonas

El 20% de las exportaciones de soja a países de la UE está vinculada a la deforestación ilegal. La campaña #AparcaLaSoja denuncia que esa soja está "manchada de sangre, deforestación y fuego"

“Todo lo que está ocurriendo en Brasil tiene sangre indígena. Los países del primer mundo tienen sangre indígena en sus manos porque son lo que están comprando y financiando a estas empresas”. Es el testimonio de una lideresa indígena recogido en la denuncia de Ecologistas en Acción y Rainforest Foundation Norway a través de la campaña #AparcaLaSoja.

Para plantar soja deforestan cientos de hectáreas de la Amazonía y la sabana tropical de El Cerrado. Pero los impactos van desde la pérdida de biodiversidad y la contaminación del agua al incremento de incendios ilegales y la violencia contra las comunidades locales. Todo ello con la complicidad de España.

“En menos de 15 años el cambio de uso de la tierra se ha modificado más del 40%, lo que no solo repercute a nivel ambiental y climático, sino que quita medios de vida a las comunidades e indígenas”, subraya la portavoz de Ecologistas en Acción, Rosalía Soley.

La expansión del cultivo de soja con este devastador sistema agroalimentario ha derivado en la persecución a los defensores de la Amazonía, la violación de sus derechos e incluso asesinatos. En 2019 se registraron 1.833 casos de violencia, 23% más que en 2018 y la cifra más alta en los últimos cinco años, recoge el informe.

“Hay un conflicto territorial en este momento” en Brasil, explica Soley, e insiste en los diferentes ámbitos que abarca el problema de la soja, ya que “el 75% de la producción de soja se destina para alimentar al ganado”.

Las empresas transnacionales Bunge y Cargill son los principales proveedores de soja en el mercado europeo y poseen una gran influencia política. Suya es parte de la culpa, pero también de que no se cumplan las normativas, asegura la portavoz.

Soley critica que Gobiernos como el de España digan que tienen una ley de cambio climático adecuada cuando “está impulsando este tipo de acuerdos comerciales” de importación de soja que contribuye a la destrucción de la Amazonía. “España deslocaliza sus emisiones”, asegura, porque baja sus emisiones de CO2 en el país a base de que suban las de Brasil con estas producciones.

Se calcula que al menos el 20% de la exportación de soja a la UE está relacionada con el uso ilegal de la tierra. Una exportación que ha aumentado un 75 % en el último año, siendo España el segundo importador europeo de soja brasileña.

Desde la llegada al poder de Jair Bolsonaro se ha profundizado en la falta de cumplimiento de las normativas brasileñas. Esto ha hecho aumentar enormemente los incendios provocados por los grupos de interés en el cultivo de soja, de hecho, la Amanzonía registró un aumento del 30% en el número de incendios en julio con respecto al año 2019.

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