Esclavos del comentario
"Un especialista es quien sabe mucho de una cosa, y un humanista es quien sabe que no sabe nada"

'Esclavos del comentario', por Javier Pérez Andújar
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Madrid
¿Se acuerdan de cuando el cine pasó de la letra S a la letra X? Pues a mí me sucedió al revés con el comentario de texto. Fui de la X a la S. El profe de lite decía comentario de texto, y yo pensaba comentario detesto. En dos palabras, no tres. Detestaba los comentarios. Ahora se comenta todo. Los mismos que ayer eran expertos en mercados, hoy nos explican las vacunas. La culpa la tienen los especialistas. Antiguamente, para ir a un especialista tenía uno que pedir un volante. Hoy, están por todas partes. Los que ya no se ven son los humanistas. Un especialista es quien sabe mucho de una cosa, y un humanista es quien sabe que no sabe nada. La evolución de nuestra especie, en España, es la que va desde La Clave, de Balbín, hasta los tuits que se ven corriendo como ratas debajo de la pantalla. Hubo una época en que se invitaba a los debates a los expertos de cada materia. El año en que cayó la Unión Soviética al grito de Glásnost y Perestroika, llamaban en todas las teles a Santiago Carrillo para que pusiera nombre a los fantasmas rojos que surgían de aquel frío nuevo. Y si el tema era la existencia del diablo, llamaban al padre Fortea, y también a Santiago Carrillo. Si hoy Marx levantara la cabeza, añadiría detrás del lumpenproletariado al explotado de la opinión, al esclavo del comentario. Era esta la esclavitud que yo detestaba cuando dábamos comentario de texto. Opinar se convertía en servidumbre. Uno tenía que expresarse conforme le habían enseñado. Al principio siempre quiere uno tener razón, pero luego me di cuenta de que mi única manera de defender mi razón era no tenerla. Dejarla libre de mí, y a salvo de los otros. Por muy equivocado que uno esté, como individuo uno nunca está equivocado.




