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Dostoievski, condenado a muerte por leer

Considerado uno de los mejores escritores de la historia, fue condenado no por lo que escribió sino por lo que leyó

Fedor Dostoievski, uno de los escritores más apreciados de la historia / GETTY IMAGES

Lo que le pasó a Dostoievski el 16 de noviembre de 1849 no fue por culpa de lo que él había escrito… sino de lo que había leído. Y debido a lo que había leído, casi nos quedamos sin poder leer sus libros. Porque ese 16 de noviembre, el escritor fue condenado a muerte.

En ese momento Fiodor tenía 28 años recién cumplidos, y ya había empezado a escribir, con resultados irregulares. Pero también se había interesado por la política, y se había hecho miembro de un círculo que leía y discutía libros que estaban prohibidos en Rusia. Además, el zar Nicolás I estaba particularmente paranoico, porque el año 1848 había sido un año de revoluciones en Europa y no quería que se reprodujesen en su imperio. Lo que Fiodor fue acusado de leer fue una carta del crítico literario Belinsky a Nikolai Gogol, otro gran autor ruso. La carta era muy crítica con el zar y su gobierno, tanto que por haberla leído, sus lectores fueron condenados a muerte.

Todo el grupo de intelectuales que había sido sentenciado a morir pasó más de un mes en prisión esperando el cumplimiento de su sentencia. Que no debe ser la experiencia más agradable del mundo, pero peor fue lo que sucedió el 22 de diciembre. Ese día llevaron a los presos a una plaza de San Petersburgo, les quitaron los abrigos y los pusieron delante del pelotón de fusilamiento. Remarco lo de los abrigos porque la temperatura en la ciudad estaba alrededor de los -20 grados. Justo cuando los soldados estaban apuntando sus fusiles, llegó un mensaje del zar. Les perdonaba la vida.

Las reacciones fueron variadas. Uno de los condenados enloqueció debido a la experiencia, mientras que otros lanzaron vivas al zar. El propio Fiodor, en lugar de participar en la alegría de sus compañeros, se quedó congelado, y no sólo de frío. No fue hasta que llegó de vuelta a la celda que la ola de alegría recorrió su cuerpo. Describiendo la experiencia a su hermano, le dijo que su vida había cambiado para siempre en ese momento. Que había renacido, y mejor de lo que era antes.

Por leer una carta, Fiodor tuvo que estar en Siberia cuatro años, haciendo trabajos forzados. Y una vez pasados los cuatro años, tuvo que hacer un servicio militar de cinco años, también en Siberia. Vamos, que hasta los 38 años no pudo volver a ser un hombre libre, y aun entonces con el estigma de la condena. Por no hablar de las secuelas para su salud de toda la experiencia. Dostoievski era epiléptico, y la experiencia siberiana hizo que incrementara la frecuencia y la severidad de sus ataques, que lo dejaban muy debilitado.

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