Carlos García Quesada, del Kelme, primer líder de la Vuelta Burgos
El corredor español del conjunto Kelme Costa Blanca, Carlos García Quesada, se ha adjudicado al esprint, la primera etapa de la XXV edición de la Vuelta Ciclista a Burgos, de 177 kilómetros de recorrido, con un tiempo de 3 horas, 56 minutos y 40 segundos, a un promedio de 44,873 kilómetros por hora.
Entre otros, Carlos García Quesada se impuso en el último kilómetro a hombres como Nardello, Pradera, Lastras, Cheula, Iker Flores, Sijmens, Facci, Domingo Sánchez, Pereiro, y al corredor del Cofidis, Daniel Atienza, compañeros suyos desde el kilómetro cuatro de escapada.
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El siguiente en cruzar la línea de meta de Miranda de Ebro, y que dio tiempo a un pelotón que permitió que esta escapada de once hombres diera sus frutos, fue el corredor lituano del Marlux-Wincor Nixdorf, Saulius Ruskys, que entró a 24 minutos y 50 segundos.
Corría el kilómetro cuatro de etapa, cuando once corredores, que a la postre fueron los once primeros en la meta de Miranda, abrieron un pequeño hueco de 25 segundos al pelotón.
Este, lejos de intentar controlar la escapada, dejó que poco a poco estos once hombres, perfectamente coordinados durante los más de 170 kilómetros que compartieron de fuga, fueran ampliando las diferencias que, ya en el kilómetro 10 de etapa, ascendían a dos minutos y tres segundos, en relación al pelotón.
Esta fue la tónica general de la etapa, ya que, conforme pasaban los kilómetros, iban aumentando las diferencias de tiempo entre los once escapados y el pelotón, llegando al kilómetro 102, zona de avituallamiento, con una diferencia de 20 minutos y ocho segundos.
Permisividad en el pelotón
El poco movimiento que se registraba por atrás, fue aprovechado por hombres como el corredor del Paternina, Domingo Sánchez, que puntuó primero en las tres Metas Volantes de la jornada, consiguiendo enfundarse el maillot de la Clasificación General de las Metas Volantes, que encabeza con un total de nueve puntos.
Lo mismo hizo el corredor del Euskastel, Iker Flores, que pese a no poder superar en la línea de meta a Carlos García Quesada, atravesaba en primera posición la primera, y única, dificultad montañosa de la jornada, el alto de Valdillas (Tercera Categoría), consiguiendo de esta manera, encabezar la Clasificación General de la Montaña.
Poco, por no decir nada, cambiaría el panorama de esta primera etapa, hasta que los once corredores escapados llegaron a los últimos kilómetros, en los que tanto los marcajes entre ellos, como el lógico nerviosismo de los directores, que veían como estaba en juego, nada más y nada menos, que la Vuelta a Burgos, fueron los auténticos protagonistas.
Al final, y lejos de todos los pronósticos que se hicieron con antelación a la disputa de esta primera etapa, se impuso al sprint el español, Carlos García Quesada, del conjunto Kelme, que también se enfundó el maillot que la acredita como líder de la Clasificación General de la Regularidad.




