El Liverpool se enfrentará al Chelsea y el PSV al Milán en las semifinales de la Liga de Campeones
El Liverpool de Rafael Benítez sobrevivió al 'infierno' de Delle Alpi, empató a cero con el Juventus y retornó a las semifinales de la principal competición europea donde le acompaña el PSV de Guus Hiddink, que se agarró al lanzamiento de penaltis para terminar con la revelación del Olympic Lyon y donde esperan el Chelsea y el Milán, respectivamente.
El conjunto del técnico madrileño, que incluyó en el once inicial a Luis García, Xabi Alonso y Antonio Núñez, destapó las miserias del bloque de Fabio Capello, incapaz de poner en apuros serios a la meta resguardada por el polaco Jerzy Dudek.
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Sólo en una ocasión, derivada de una carambola, el portero polaco se vio en apuros y sacó en la línea de gol un balón que tropezó en un defensa tras golpear en el palo. Minutos antes, sin embargo, el atacante checo del equipo inglés Milan Baros tuvo la oportunidad más clara del duelo en un mano a mano con Gianluigi Buffon y lanzó fuera.
El cuadro italiano transmitió una impotencia que delató con permanentes brusquedades. Sin argumento alguno, quedó condenado a la despedida. El Liverpool, por su parte, respaldado por las maniobras tácticas de su técnico, recuperó las sensaciones de antaño. De los años 80, cuando se convirtió en el gran dominador del Viejo Continente.
A Benítez y su grupo le aguarda el Chelsea de José Mourinho en una reedición de la final de la Copa de la Liga de Inglaterra. Dos conocidos que se reencuentran en la penúltima carrera por la final de la Liga de Campeones.
El bloque londinense se ganó el derecho de firme candidato con el bagaje adquirido en los duelos contra el Barcelona y contra el Bayern Múnich, cuya eliminatoria cerró ayer fiel a sus principios. Dio sensación de conjunto y exprimió al máximo sus recursos. Cerró la eliminatoria cuando pudo. De la única forma que sabe, con un latigazo del marfileño Didier Drogba en plena avalancha bávara.
El otro lado de la final saldrá del duelo que mantendrán el PSV Eindhoven y, seguramente el Milán, pendiente de su ratificación clasificatoria cuando el próximo viernes la UEFA dé por cerrada la eliminatoria contra el Inter que selló el ucraniano Andrey Schevchenko de un zapatazo, antes de que el césped de San Siro pareciese un infierno por la caída de bengalas que obligó al árbitro a determinar la suspensión a falta de diecinueve minutos para el cierre.
El combinado de Carlo Ancelotti irrumpe como el gran favorito para el torneo a la espera de su duelo contra el cuadro holandés, que exprimió sus esfuerzos por la clasificación en el duelo contra el Olympique Lyon, el que mejores sensaciones futbolísticas deparó al torneo, en una eliminatoria resuelta en los penaltis.
El panorama se puso muy favorable para el equipo galo. Una de las sensaciones del torneo, que aprovechó el oportunismo de Sylvain Wiltord para encarrilar el pase a las semifinales. Sin embargo, el conjunto de Guus Hiddink combina talento y disciplina e, igual que sucedió en el enfrentamiento de ida, reaccionó con bravura hasta que el brasileño Alex, en el minuto 50, estableció el empate.
No se movió más el marcador, a pesar de la prolongación del tiempo y de que hubo ocasiones repartidas. Y el desenlace llegó en los penaltis, que firmaron la vuelta del PSV entre los cuatro mejores conjuntos europeos.
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