El Real Madrid cae ante el Espanyol (2-1) y pierde su condición de invicto en la Liga
Los blancos mantienen el liderato a pesar de la derrota

Riera celebra un gol con la camiseta del Espanyol(Agencias)

Tenía que pasar algún día y fue el Espanyol, uno de los equipos más en forma de esta Liga, el que acabara con la condición de invicto (2-1) de un Real Madrid mediocre que, hasta hoy, no ha refrendado con su fútbol los números que le acreditan como líder de la competición.
El conjunto blanquiazul, intenso, constante y muy concentrado, planteó un partido a un ritmo endiablado y el blanco tuvo que remar a contracorriente -por el temprano gol local y por el gélido viento de Montjuïc que le soplaba de frente en la primera mitad- desde el primer minuto de juego.
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En la primera jugada del partido, Valdo forzó un saque de esquina, Luis García lo botó desde la izquierda y Riera, libre de marca, conectó al fondo de la red un cabezazo inapelable para poner el 1-0 en el marcador.
Sin embargo, el gol no cambió el guión de los de Ernesto Valverde, un equipo en estado de gracia y sobrado de confianza tras liquidar al Sevilla, el Deportivo y el Valencia en sus tres últimos compromisos ligueros.
Los de Schuster no encontraban su sitio
El Espanyol no se echó ni mucho menos atrás. Con las líneas muy juntas, ahogó el centro del campo del rival, y el Real Madrid no empezó a reaccionar hasta que Tamudo y Luis García volvieron a avisar a Casillas de que la cosa iba en serio.
Sin embargo, los de Bernd Schuster no encontraron la fórmula para acercarse con verdadero peligro a la portería defendida por Kameni en toda la primera mitad.
Higuain y Sneijder no entraban por las bandas, Guti no podía deshacerse del pegajoso marcaje de Moisés y Smiljanic y sólo la movilidad de Raúl y Van Nistelrooy generaba cierta inquietud en la zaga blanquiazul.
En la otra mitad del campo, Marcelo sufría en exceso para defender su banda de las internadas de Valdo, y Cannavaro y Metzelder debían estar pendientes en todo momento de Tamudo y Luís García.
Un disparo lejano de Sneijder y una internada de Van Nistelrooy frenada por Kameni fue todo el peligro blanco en estos primeros cuarenta y cinco minutos.
Golazo de Tamudo
El Espanyol tampoco genero mucho más, aunque la contundencia de su juego le bastó para impedir al conjunto blanco salir desde atrás con comodidad y no pasar apuros atrás.
El Real Madrid salió igual de frío tras la reanudación y acabó de congelarse cuando, a los ocho minutos de la segunda parte, Tamudo recogió en la frontal una balón servido por Valdo, levantó la cabeza, vio adelantado a Casillas y ejecutó una sutil vaselina para finiquitar la clara superioridad blanquiazul (2-0).
Con el golazo de Tamudo acabó el partido para los blancos y empezó la fiesta para el Espanyol, que empezó de verdad a gustarse.
Riera obsequió a Cannavaro con un par de ''trajes de corte italiano'', y Luis García, el propio Tamudo y Valdo a punto estuvieron de hacer el tercero, pero esta vez no acertaron en la definición.
El Madrid, mientras tanto, lo intentaba a base de pelotazos al espacio y balones colgados a Van Nistelrooy que siempre acabaron en las manos de Kameni.
Schuster dio entrada a Drenthe y a Soldado por Sneijder e Higuaín, pero ninguno de los dos aportó nada destacable, y el conjunto madrileño, con un Guti desquiciado, parecía que iba acabar de hincar definitivamente la rodilla.
Un gol de Sergio Ramos a la salida de un córner justo cuando empezaba el tiempo añadido puso algo de suspense al partido (2-1), pero esta vez el Espanyol no se dejó sorprender y se llevó una victoria más que merecida ante un Real Madrid que, pese a seguir sin jugar bien, dormirá una semana más como líder de Primera.
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