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Sarkozy defiende ante la OIT cambiar el modelo de crecimiento

Como reflejo de la situación laboral en Francia un parado francés recorre 400 kilómetros para pedirle a Sarkozy que le ayude a encontrar trabajo

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendió este lunes en Ginebra ante la Asamblea general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la necesidad de cambiar el actual modelo de crecimiento y regular la mundialización. Asimismo, propuso reforzar el papel de la OIT ante el resto de instituciones internacionales.

"Para salir de la crisis, para restablecer la confianza, para que cientos de miles de seres humanos puedan de nuevo mirar al futuro como una promesa, hace falta cambiar de modelo de crecimiento. Hace falta regular la mundialización", dijo el mandatario galo tras poner de relieve que democracia, libertad y progreso social no son "logros irreversibles".

En su alocución argumentó que la comunidad internacional no puede ser "esquizofrénica" e ignorar en la OMC o en las instituciones de Bretton Woods lo que se promueve en la OIT y que el derecho comercial no debe ser el único que prevalezca por lo que la organización con sede en Ginebra tiene que ser escuchada cada vez que haya un contencioso en el que se vea implicado el derecho laboral.

Regulación del capitalismo financiero

"La crisis nos hace de nuevo libres de imaginar", continuó el jefe del Estado galo que pidió "ir lo más lejos posible" respecto a las decisiones para regular el capitalismo financiero adoptadas en el seno del G-20.

También advirtió del "error histórico" que supondría ceder a la tentación de limitar la ambición de estas decisiones ahora que los mercados comienzan a recuperarse. "Es una responsabilidad histórica no dejar a ningún grupo de presión, burocracia o interés particular obstaculizarlas", alertó.

Y dirigiéndose a Estados Unidos le pidió ser "el país más ambicioso" apelando a su "vocación". "Fue la América de Wilson y de Roosvelt a quien debemos el multilateralimso y la idea misma de un regulación y de una gobernanza mundial", recordó.

También Europa debe ser ejemplar" porque sólo así será "fiel" a sus valores. "*Qué podría decir Europa al mundo si no fuera capaz ni siquiera de dotarse de una regulación y un regulador europeo?", se preguntó.

Copenhague

Dirigiéndose a los que abordan con desconfianza la conferencia de Copenhague sobre el clima, a quienes dudan de dar más poder de regulación al FMI, retrasan sin cesar la ratificación de las convenciones de la OIT y a los que ven la creación de una organización mundial de medio ambiente como una amenaza a la libertad del comercio, aseguró que lo único de lo que se debe tener miedo es el inmovilismo.

Por eso, volviendo otra vez a Roosvelt, Sarkozy recordó que el presidente norteamericano fue quien en 1933 dijo lo siguiente a sus compatriotas en su discurso de investidura: "Lo único de lo que debéis tener miedo es del propio miedo".

Un parado francés recorre 400 kilómetros para pedirle a Sarkozy que le ayude a encontrar trabajo

Robert Thiel, un francés de 44 años que lleva más de dos años en el paro, inició el pasado 2 de junio en Sarreguemines, en Lorena, una caminata en dirección al Elíseo con el único objetivo de ser recibido por Nicolas Sarkozy, el candidato por el que Thiel votó hace dos años en las elecciones presidenciales.

"Intento ver al presidente para que me eche una mano para encontrar trabajo", fue lo que le dijo a sus hijos de siete y tres años y medio hace doce días, cuando empezó su periplo. Ahora ha recorrido 400 kilómetros apoyado por la gente con la que se ha cruzado en el camino. "La mayoría entendían mi decisión y algunos incluso me colaban algún billete. No me esperaba tanta generosidad", admite.

Después de haber pasado por los puestos de gerente, jefe de obras, obrero en la empresa Continental y chófer, Robert Thiel, sin subsidio de desempleo desde hace ocho meses, busca un trabajo estable y duradero y está dispuesto a cambiar de residencia si es necesario, pero lo que no quiere es vivir de la asistencia social.

Consciente de que igual no puede ver a Sarkozy inmediatamente, Robert Thiel dice que no pasa nada si tiene que esperar una o dos semanas en París. Y haciendo gala de un gran pragmatismo ha repartido su número móvil durante su recorrido con la esperanza de que alguien le ofrezca trabajo.

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