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Lunes, 09 de Diciembre de 2019

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Trabajar de noche, trabajar y dormir de día

Los sectores de la limpieza, seguridad, transporte y hostelería ofrecen plazas para trabajar durante la noche

Blanca limpiando uno de los escritorios a las 23 horas. Terminará de trabajar a las 9.30 del día siguiente

No importa el horario, lo importante es tener segura una fuente de ingresos para sobrevivir. Muchos rubros tienen horarios nocturnos uno de ellos el de la limpieza, donde muchos inmigrantes aprovechan esas ofertas laborales para establecerse en un trabajo nocturno. Sacrifican sus noches para ganarse la vida y si pueden, conseguirse otro trabajo durante el día.

El peruano Rubén Castro, de 24 años, trabaja de jueves a lunes portero en dos discotecas; una en la avenida Velázquez y otra en el centro de la ciudad. De 23 a 3 horasen una y hasta las seis de la mañana en otra. Lleva ese ritmo ya tres años y aprovecha las horas de sol para buscar un trabajo extra e ir al gimnasio. Sin embargo, su trabajo a veces "se pone difícil" cuando tiene que lidiar con jóvenes ebrios o ser el blanco de insultos, a veces de tono racista, de algunos clientes de las discotecas donde ha trabajado. "Hay que tener mucha paciencia y tomarlo con tranquilidad", dice con resignación.

Las ecuatorianas Olga Cuji y Blanca Rubio trabajan en una empresa de limpieza en el turno de la noche. Olga, de 39 años, ya lleva cinco años en este horario. Trabaja de 23 a 8 y aprovecha la mañana para descansar. En la tarde se va a su otro trabajo, en una residencia de ancianos donde es auxiliar de enfermería. Divorciada y madre de tres hijos, considera que "mientras tenga trabajo estará tranquila". "A las nueve llevo a mi casa , duermo unas horas y me levanto a cocinar para mis hijos y después me voy a mi otro trabajo", resume su jornada.

Mientras que Blanca, que lleva en España siete años, trabaja en la noche desde hace tres años en la misma empresa que su compatriota Olga. Entra a las 22 y sale a las 9.30, con sus horas extras incluidas. Blanca es de baja estatura y tiene un problema en la pierna derecha que le dificulta un poco el caminar, pero nunca pierde el optimismo y describe su oficio como algo llevadero y que le gusta realizar. Con su uniforme verde, guantes amarillos, fregonas y cubos de agua recorre las seis plantas de un edificio de oficinas durante la noche. "En la cuarta planta hay un fantasma", sonríe, pero después su rostro se pone serio y añade: "Ese día se murió un muchacho que trabaja en la empresa y era su fantasma".

Blanca tiene dos hijos adolescentes en Ecuador. En Madrid vive sola y no toma en cuenta su discapacidad a la hora de desarrollar sus actividades. Pero sí recuerda con tristeza sus primeros años en España, cuando no tenía papeles y no podía conseguir trabajo por el problema en su pierna. "Al principio no te acostumbras a trabajar en la noche pero conforme pasa el tiempo te da igual el día que la noche", asegura con cierto optimismo.

Raúl Jiménez, portavoz de la asociación Rumiñahui, considera que el colectivo inmigrante que trabaja en la noche es uno de los más vulnerables a la explotación laboral. "Desde un principio los inmigrantes han ocupado puestos de trabajo que los nacionales no han querido cubrir y mucho más si son en horarios nocturnos", aclara.

Reconoce que los más vulnerables entre los vulnerables son los que no tienen papeles y que en la asociación de inmigranteshan habido muchasdenuncias de explotación. Ante esta situación Jiménez recomienda a los afectados acudir a las oficinas de la asociación para darles información y asesoramiento jurídico

Advierte que en esta época de crisis muchos empresarios se están aprovechando para contratar trabajadores inmigrantes con salarios bajos, sin horas extras y sin pagarles por las horas de nocturnidad. "Uno de los avances en materia de derechos es que se regularizará a los inmigrantes que denuncien si son objetos de explotación", ha asegurado.

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