Sábado, 29 de Enero de 2022

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La lucha por cada kilómetro de los rebeldes

Los rebeldes han tenido que retroceder en su ofensiva contra Ben Yauad. Necesitan refuerzos y munición de Bengasi con la que poder combatir la capacidad operativa de los leales a Gadafi

Enfrentamientos entre rebeldes y leales a Gadafi en el este de Libia

Enfrentamientos entre rebeldes y leales a Gadafi en el este de Libia / EFE

Las celebraciones constantes, los pitidos y las canciones quedan atrás en Bengasi. Al salir del bastión de la revolución del 17 de febrero, un enfrentamiento que cada día se acerca más a una guerra civil, la libertad y calma de las carreteras del este van cambiando. Cuantos más kilómetros de paisaje libio que recorremos, a menudo salpicado por el desierto, los puestos de control son más estrictos. Los jóvenes levantan los dedos haciendo el signo de la victoria, es la contraseña para acceder a un nuevo tramo de tierra "liberada". En Ajdabia y Brega, bombardeadas en puntos estratégicos como el aeropuerto, la universidad o las qativas, las bases militares ocupadas por los rebeldes, se respira ahora cierto alivio. Ha desaparecido la tensión que se vivió el miércoles en la puerta verde que limita la ciudad de Ajdabia en dirección a Brega, donde en pocas horas cientos de personas acudieron con toda la munición que pudieron recoger para formar pequeñas misiones que ayudaran a resistir en la batalla contra las tropas leales al régimen.

Acompañados por el fuerte viento y las tormentas de arena, avanzamos pasando por Al Brayuah, Dishr, Al Qaylah. En la carretera, una línea recta por la que los vehículos circulan a mucha velocidad, topamos con coches calcinados, cartuchos vacíos y cajas de munición abiertas como si fuera una lata de conservas gigante. Son los restos de la batalla que se libra intensamente en este límite del frente rebelde que los activistas defienden de forma desesperada.

La llegada al puerto petrolero de Ras Lanuf, uno de los enclaves del preciado bien negro más importante del país, decenas de ciudadanos y activistas, solo hombres, dan la bienvenida a los que han dejado atrás Bengasi para trasladar sus relatos y pedir que todo el mundo acuda a la escuela pública Al Kalaa Asinaia, reconvertida en base militar rebelde con acceso restringido donde se reúnen los voluntarios del Ejército de la Liberación.

"Están ultimando una operación confidencial", explica una oficial en la puerta de acceso. Poco después llega un cargo superior que desvela que el primer objetivo es Ben Yauad, a 50 km de Ras Lanuf, donde asegura que la población está con la revolución pero que no pueden decirlo abiertamente porque a solo 30 km de ese lugar se encuentra Um Alqunsus, una localidad que ha sido fuertemente armada por Muamar el Gadafi y en la que están convencidos de que los mercenarios le esperan con alguna sorpresa.

Al avanzar por la carretera en dirección a Ben Yauad, los coches revolucionarios empiezan a disminuir en número, pocos kilómetros antes de la entrada del pueblo se dan la vuelta. "No es seguro. Tenemos que reagruparnos para acceder juntos porque no sabemos lo que vamos a encontrar", explica un joven rodeado de civiles que empuñan un arma por primera vez.

El acceso a Ben Yauad es fácil, no hay presencia visual de tropas del régimen, ni mercenarios haciendo patrullas como ocurre en la capital, los ciudadanos pasean, miran de reojo a los extraños y ante una calma muy tensa siguen con su rutina. es extraño no encontrar ninguna bandera de la independencia (roja, verde y negra con una media luna y una estrella blanca en el centro) con la que los rebeldes han proclamado el nacimiento de la nueva Libia, ni los graffitis, las pintadas en las calles en contra de Gadafi, tampoco se observa a grupos mayores de dos o más personas parados en la calle. El lugar sigue viviendo bajo el miedo al régimen del dictador, a la espera de que se produzca el cambio o el enfrentamiento.

Sirte, la ciudad natal de Gadafi, está solo a 160km, y las tropas gubernamentales intentarán impedir que los rebeldes avancen porque un ataque a Sirte, y por su supuesto su caída, tendría un efecto definitivo en Trípoli.

Al regresar a Ras Lanuf, varios cientos de personas armas de forma desigual, se dirigen en furgonetas, vehículos particulares, o incluso a pie, hacia el nuevo objetivo: Ben Yauad. Durante la tarde un helicóptero de combate leal a Gadafi ha sobrevolado varias veces la zona, y finalmente dos aviones rusos SOHOI han inspeccionado el lugar. En uno de los vuelos las baterías antiaéreas les han disparado logrando derribar a uno de ellos. Entre los restos del avión de combate, han aparecido los cadáveres del piloto y copiloto, ambos de origen sirio. Al mismo tiempo, fuentes del Consejo Militar local aseguran que el convoy de rebeldes que pretendía celebrar esta noche en Ben Yauad la liberación de la localidad, han tenido que retroceder a Ras Lanuf. Necesitan refuerzos de Bengasi, munición pesada con la que poder combatir la capacidad operativa de los leales a Gadafi.

"Los rebeldes siguen convencidos de que no hay marcha atrás"

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