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Sábado, 20 de Julio de 2019

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La empresa española de seguridad que ayuda a la formación de los rebeldes libios

Víctor González fundó la compañía SGSI en 1997. Según figura en el dossier de prensa que distribuye la propia empresa, lo hizo "con el objetivo principal de presentar soluciones de seguridad especiales a clientes que así lo precisaran". Uno de sus clientes, con intereses en Libia, les planteó recientemente la necesidad de sacar de allí a un grupo de técnicos

La compañía SGSI surgió en 1997 "con el objetivo principal de presentar soluciones de seguridad especiales a clientes que así lo precisaran". Uno de sus clientes, con intereses en Libia, les planteó recientemente la necesidad de sacar de allí a un grupo de técnicos / SGSI

De eso hace ya algunas semanas, pero según el propio Víctor nos cuenta, aún sigue allí. Contactamos con él a través de skype. Nos explica que, tal y como suelen hacer en este tipo de encargos, trabajan con personal local (relacionado en este caso con la industria petrolera) para proteger las instalaciones del cliente. Entre ellos había algunos exmilitares de Gaddafi con los que mantenían "un trato maravilloso en los últimos siete años". Reconoce que algunas veces trabaja para gente que no le gusta, pero en esta ocasión se sentían "especialmente implicados, ya había un vínculo". Fueron ellos los que le convencieron para formar a los voluntarios que se estaban uniendo a la revuelta.

"Nosotros no nos podemos permitir el lujo de formar a gente que no sabemos quiénes son. Nosotros no decidimos..." nos comenta. Es un representante del Consejo Nacional de Bengasi el que les manda voluntarios, "gente de todo tipo, te puedes encontrar con alguien que ha estudiado en la universidad en el extranjero y con otro que no ha salido nunca de su pueblo en Libia, pero también quiere aportar su granito de arena". A modo de conclusión, añade: "Hay muchas ganas, mucho ardor guerrero, pero poco conocimiento". El principal problema con el que se encuentran es la falta de medios: "Hasta el momento, salvo lo que haya podido meter alguien, yo no sé quién, se ha tenido que trabajar con lo que había y con lo que se ha ido robando a las tropas oficiales". Eso sí, entre esas armas robadas y las que no se sabe de dónde han llegado, añade, "sí que hemos visto material militar francés, algo que llama la atención porque en un conflicto de estas características el material militar suele ser ruso".

Ya han formado a más de 400 personas, en cursos que suelen durar entre una semana y 10 días, "porque no se les puede tener aquí más tiempo". A partir de ahí, se realizan labores de asesoramiento: "yo no mandaría nunca a nadie por ahí con unas pequeñas clases y ya está. Hay que analizar después qué ha pasado y en qué se ha metido la pata". El fundador de SGSI insiste a renglón seguido en dejar claro que ellos nunca van a entrar en combate porque el acuerdo al que han llegado es sólo de formación. No están cobrando "de momento", porque "el objetivo no era hacer negocio, eso queda en segundo plano, el objetivo era ayudar a compañeros de trabajo que estaban teniendo un problema en suelo patrio".

Preguntado sobre el futuro inmediato de Libia, Víctor González responde que el conflicto va para largo, aunque todo depende de lo que haga o deje de hacer coalición y de que sus alumnos consigan armas: "porque llega un punto en el que da la sensación de que ellos [las tropas oficiales] tienen de todo, y el resto [los opositores a Gaddafi] está mirando a ver si les llega un cargador para ponérselo al fusil".

'Blackwater' a la española

La compañía SGSI es quizá lo más parecido a Blackwater que existe en España. A continuación reproducimos los primeros párrafos del dossier de prensa en el que la propia compañía explica sus objetivos:

"El SGSI Group es una sociedad internacional que fue fundada en 1997 por Víctor González Moreno con el objetivo principal de presentar soluciones de seguridad especiales a clientes que así lo precisaran. La empresa está enfocada a prestar servicios diversos a particulares, empresa, organismos y organizaciones presentes en zonas de alto riesgo, donde las necesidades superan las posibilidad de las empresas de seguridad convencionales. En la actualidad tiene las oficinas centrales en Gibraltar, veinte delegaciones en otros países y presencia en varios continentes entre los que destaca África.

Cuenta con una plantilla de 470 empleados (tanto hombres como mujeres, de los cuales un porcentaje muy alto es casado y con hijos) de diferentes nacionalidades, etnias y religiones. El equipo técnico de infiltración y la fuerza táctica privada está formado por ex militares profesionales entrenados por nuestro propio departamentos de formación (en Cesárea, Israel) aunque todos ellos han formado parte de fuerzas de élite en sus países de origen bajos estándares OTAN.

El personal de seguridad también proviene de fuerzas y cuerpos de seguridad y cuentan con una notable experiencia en servicios públicos y en todos los ámbitos de la seguridad privada. Se cuenta además con Economistas, Abogados, Ingenieros, Arquitectos, Investigadores, Militares, Personal de Protección Civil y Personal médico especializado. Además los responsables del entrenamiento y formación tienen experiencia dentro del ámbito de las Naciones Unidas y la mayoría están homologados por los distintos ministerios de defensa y seguridad en sus países de origen".

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