Kyle Eastwood, una vida entre el jazz y el cine
El músico y su banda actuarán este mes en el Festival de Jazz de Madrid
Tras debutar muy joven como actor en las películas de su padre y colaborar ya de adulto en sus bandas sonoras, el hijo mayor de Clin Eastwood visita España para presentar las canciones de su último álbum.
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Cuando era un niño, Kyle Eastwood (1968) acostumbraba a hacer sus deberes escuchando a clásicos del jazz como Duke Ellington, Count Basie o Miles Davis. El hijo mayor del oscarizado director pasó su infancia entre los discos de sus padres y los veranos entre los bastidores del Festival de Jazz de Monterey. Cada verano el veterano cineasta cogía a su familia y se iban de festival. Sería durante esos veranos junto a los grandes nombres del jazz cuando el joven Kyle desarrollaría su pasión por esa música. Toda esa educación tendría una gran influencia en su futuro.
Kyle Eastwood comenzó a estudiar cine para seguir los pasos de su padre, pero la música pesó más y tras aprender a tocar el bajo, el contrabajo y el piano, dio un giro a su vida y le dijo a su padre que se dedicaría a la música. "A mi padre le hizo ilusión. La música siempre ha sido una parte importante en mi familia, mis padres me metieron en ella desde muy pequeño. Mi padre toca el piano, mi madre solía tocar y mi abuela era profesora de música en la universidad", comentaba el músico en una entrevista en The Independent.
Tras curtirse en los clubes de jazz de Nueva York y Los Ángeles, Kyle debutó discográficamente en 1998 de la mano de Sony con From Here to There, pero antes de consagrarse a la música el hijo mayor de Clint Eastwood había trabajado en las películas de su padre con pequeños papeles. En 1982 ofrecía su primer trabajo acreditado en la genial Aventurero de media noche y trece años más tarde volvería a colaborar con su padre en la memorable historia de Los puentes de Madison.
Antes de publicar su segundo disco en 2004, el músico de jazz se adentró en el terreno musical del cine y en 2002 firmó dos de las canciones de la oscarizada Mystic River. La cosa funcionó y dos años después firmaba otros tres temas para Million Dollar Baby. Los trabajos junto a su padre relanzaron su carrera discográfica y en 2004 firmó por un prestigioso sello de jazz británico y con ellos publicó Now en 2006 y Metropolitan en 2009. Su actividad en el cine se mantuvo con los temas que cierran las películas de Cartas desde Iwo Jima, Gran Torino e Invictus, siempre con colaboración deMichael Stevens, su pareja artística.
Tras muchos años de carretera el mayor de los Eastwood instaló su residencia en Francia, lo más parecido que tiene a un hogar. Ese es su campamento base en sus continuos viajes, rutas que le recuerdan a su infancia cuando muchas de sus vacaciones consistían en visitar a su padre en los rodajes. Algo que reconoce seguir haciendo, ya sea por trabajo o para pasar unos días junto a su atareado progenitor. "Estuve en Sudáfrica durante el rodaje de Invictus, estaba todo el día trabajando en las canciones, pero Matt Damon me convenció un día para ir a nadar entre tiburones con él. No me llamó mucho la atención la idea, pero Matt había ido el día antes e insistió en que le acompañase", así narra en su blog el día que acabó entre tiburones de cinco metros junto al actor.
El 18 de abril de 2011 llegaba a las tiendas Songs from the Chateu, el resultado de encerrarse durante unos días junto a su banda en un castillo del siglo XV cerca de Burdeos. Desde mayo no ha parado. Kyle Eastwood y su banda han estado girando por Europa, Sudáfrica, Rusia o Japón. Este mes desembarcan en Madrid para participar en el Festival de Jazz de la ciudad.




