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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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Los vaivenes de la política

Así han evolucionado los panoramas electorales del PP y el PSOE durante las últimas décadas de democracia

Para la ciudadanía, el día de elecciones legislativas supone la designación de un nuevo Presidente de Gobierno y el carpetazo a la campaña electoral. Para los partidos políticos, el día D no pone punto y final, sino que abre una nueva etapa. Mientras que el vencedor pone en marcha el plan prometido durante la campaña y disfruta del triunfo, el perdedor se enfrenta a un periodo complicado en el que se debe estudiar qué ha fallado: revisar los planteamientos ideológicos, plantear los fallos de las promesas electorales, cuestionar a los líderes del partido... Esta es la situación a la que parece que se enfrentará el PSOE de suceder una derrota el próximo 20N.

Son varias las voces que ya hablan de la celebración de un Congreso extraordinario que podría dar al traste con la aspiración de Alfredo Pérez Rubalcaba de mantenerse al frente del PSOE como secretario general. El PSOE teme que se produzca un descalabro como el de Joaquín Almunia en las elecciones de 2000, al perder de golpe 16 escaños, situarse en los 125 diputados y protagonizar los peores resultados de la historia del PSOE desde 1979. Los indicios de que esta situación pueda ocurrir podemos encontrarlos en las pasadas elecciones municipales: el mapa autonómico se tiñó de azul prácticamente en su totalidad, y el PSOE perdió los tradicionales feudos socialistas de Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias. Lejanos parecen ya esos grandes momentos del Partido Socialista, como cuando consiguió una abrumadora mayoría absoluta con 202 escaños en 1982, tan sólo 5 años después de su legalización y su revalidación en 1986 con una segunda mayoría absoluta consecutiva, si bien es cierto que, a partir de ese momento, el PSOE comenzó a sufrir una paulatina reducción en el número de votos obtenidos, a la vez que el Partido Popular iniciaba un despegue imparable desde su refundación en 1989, con José María Aznar a la cabeza.

El auge de los populares comenzó en Galicia en las elecciones de 1989, cuando Manuel Fraga se hizo con la mayoría absoluta. El Partido Popular fue desplegándose por el territorio gracias a los triunfos autonómicos y los pactos de gobernabilidad, y consiguió una victoria sin precedentes en los comicios al Parlamento Europeo, donde se hizo con seis escaños más que el PSOE. Finalmente, en 1996, el PP consiguió por primera vez ser el partido más votado y se hizo con la Presidencia del Gobierno. Su mejor momento llegó en 2000, cuando consiguió la mayoría absoluta en las generales y además, consiguió los mejores resultados hasta la fecha en las elecciones andaluzas.

Pero el Partido Popular también ha pasado por grandes baches. Su declive comenzó con motivo de la participación en la guerra de Irak, algo que se notó levemente en las elecciones municipales de 2003. El gran golpe llegó en las elecciones de 2004, tan sólo tres días después de los atentados del 11-M. El PSOE arrebató la Presidencia a un Partido Popular ya liderado por Rajoy, y se sucedieron los descalabros: en Andalucía, el partido perdió 15 escaños; en Galicia, el pacto entre PSOE y BNG acabó con los 15 años de mandato de Manuel Fraga; y en las elecciones al Parlamento Europeo, el PP quedó un escaño por debajo de los socialistas. Consiguieron mejorar sus resultados en las elecciones de 2008, si bien no lograron arrebatar la mayoría al PSOE. La mejora definitiva parece que llegará en estas elecciones del 20-N, precedida por los buenos resultados conseguidos por los populares en las últimas municipales y autonómicas.

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