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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Despeinados y con menos vino

El IVA ha subido del 18 al 21% en el vino. En la restauración se ha casi triplicado. Como si ya no tuvieran bastante sequía de consumo. Es demasiado. Lo que no baja es el consumo de cerveza. Cervezas Damm, ha triunfado perdiendo sólo un 1% de las ventas. Unos ojos con los que todos quisieran llorar. “Tal vez no toman cañas en el bar pero sí que las siguen comprando en los supermercados para llevárselas a casa”, dice su director de comunicación, Frederic Segarra. Está claro: se bebe para celebrar... ¡o para olvidar! ¡Con tantos impuestos sólo nos faltaría tener que pagar multas automovilísticas! No nos podemos ahogar en un vaso de agua pero tenemos que beber de algún modo. El mercado de la cerveza es muy diferente al del vino y el consumo se está inundando de vinos de todo el mundo y acumulándose de los años no vendidos. Dicen que la selección natural pone las cosas en su lugar y crea nuevos equilibrios. Este precario paso por la cuerda floja gracias a la fluctuación de los precios, el peso de las añadas antiguas y de la sobreproducción puede ver un ligero alivio para el mercado esta añada. Ese 25% menos de producción que nos ha regalado este seco verano pondrá los stocks en su lugar, intentando mirar la parte positiva aunque no la haya. La sequía eclipsa las plagas, concentra el sol en menos racimos y da un espacio de luz a los elaboradores para conseguir un vino de calidad. Las vacaciones de los vendimiadores se hacen cada vez más cortas. En La Rioja se está vendimiando con un mes de anticipo y, en la Toscana, unos 20 días antes. La D.O. Empordà vaticina una añada buena o muy buena aunque la tragedia  de los incendios de sus bosques, a finales de julio, nos ha dejado el gusto más amargo de la estación. El Penedès tiene una sanidad “muy buena” y la D.O. Pla del Bages no ha tenido tantos problemas por la sequía como otras zonas de Cataluña porque tuvo una primavera lluviosa. Los contras de la sequía, que a nivel medio-ambiental son muchos, en el vino repercuten en: una viña estresada y el retraso de la maduración que puede llevar a la no-maduración de sus fases fenólicas. Vinos alcohólicos que tendrán mucho músculo y un tanino más amargo. Y sin irrigación, en situaciones extremas, puede provocar que muchos viñedos jóvenes sin reservas, lleguen fallecer. En las peluquerías el IVA ha subido del 8 al 21%. Estaremos despeinados y con menos vino. Dicen que “siempre que llovió, paró”, hasta en el diluvio universal. Sobre todo para los que sobrevivieron, porque estaban en el arca. ¿Y si no llueve? Sólo nos queda desear que "ojalá que llueva café”, como en la canción de Jose Luís Guerra, porque lo necesitaremos para trabajar aún más y seguir soñando con un aguacero sin nublarnos de amargura. Ojalá que el otoño, en vez de hojas secas, nos traiga nuestra subida personal del IVA con más Iniciativa, nuevas Variedades y tirando de los Amigos.

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