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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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MVM, cenizas gourmet


“El gourmet jamás olvida el nombre del muerto”, fue la gran frase con la que comenzó el ensayo Contra los gourmets, el escritor Manuel Vázquez Montalbán. Y ni el gourmet ni el lector han olvidado a quién dio vida a Pepe Carvalho. Su inspector gourmet. El que nació con la muerte de Kenedy y con el que creció MVM hasta que, el 18 de octubre de 2003, murió en el aeropuerto de Bangkok. Tuvo una muerte de novela y un entierro gourmet: sus cenizas fueron esparcidas en Cala Montjoi, donde se encontraba el que fue considerado como mejor restaurante del mundo, elBulli. El tiempo ha pasado y de aquel restaurante quedan las ascuas, pero lo creado, creado queda; y lo escrito, aún más. Y de MVM quedan frases brillantes que inspiran, que enseñan, que ríen. Frases que piensan y hacen pensar, especialmente aquellas en las que la gastronomía es la excusa. Frases que se escriben en presente porque siguen vivas, como que “la cocina es una metáfora ejemplar de la hipocresía de la cultura”. En sus frases se encuentran múltiples mensajes y en sus párrafos, múltiples pensamientos que pueden ir del servicio del vino a la historia, la política o la crítica de restaurantes. En una de sus novelas más aclamadas, Los mares del Sur, con la que consiguió el Premio Planeta, cuenta mil cosas en tan sólo un párrafo de pensamiento de Carvalho: “Hoy ya no se puede creer en la liturgia del vino desde que algunos gourmets se han pronunciado contra el tinto chambré y defienden el tinto frío […]. La raza degenera. Las civilizaciones se hunden el día que empiezan a cuestionar lo incuestionable. El franquismo comenzó a hundirse el día en que Franco empezó a decir: 'No es que yo'… Un dictador no puede empezar jamás a hablar con una negación”. Y de este pensamiento salta a otro a través de su alter ego, Pepe Carvalho: “Bebió cuatro jarras del Jumilla de la casa, pidió la receta de las berenjenas para darse una vez más cuenta de que si la guerra de los Treinta Años no hubiera sentenciado la hegemonía de Francia en Europa, la cocina francesa a estas horas padecería la hegemonía de las cocinas de España. Su único patriotismo era gastronómico”. Otro de los grandes momentos escritos en la novelesca, negra y gastronómica vida de Carvalho se encuentra en Tatuaje. Aquí regala La fisiología del gusto de Savarin a Teresa, que no sabe qué hacer con él, y en ese momento ella le pregunta: -¿Qué eres tú? ¿Un poli? ¿Un marxista? ¿Un gourmet? Y la respuesta cae como un verdadero apotegma: -Un ex poli, un ex marxista y un gourmet. O sea, únicamente es gourmet, como MVM. Por eso, para celebrarlo, le sigo leyendo en compañía de un Singapur Sling mientras imagino los pájaros sobre Bangkok.   * Foto: Enric Archivell.

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