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Jueves, 24 de Octubre de 2019

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La comida de la familia

canroca500_01 Sí, ya sé que La comida de la familia es el título del último libro publicado de Ferrán Adriá. Lo que desconozco de primera mano es si los platos reflejados en el  libro se corresponden realmente con lo que comía el personal de El Bulli... Imagino que sí. La comida de la familia, en todo caso, es también el nombre coloquial de la comida que se realiza con los compañeros de trabajo de un restaurante ya que, normalmente, pasas más horas del día con ellos que con tu verdadera familia. Quien no haya trabajado nunca en un restaurante no sé qué idea tiene de cómo se come dentro . A lo mejor la imagen es la de una comida idílica: platos deliciosos, gente sentada a la mesa compartiendo un buen rato y un poco de relax... Lo cierto es que, cuanto más trabajo hay, menos manjares deliciosos y menos conversación, ya que cada uno se concentra en engullir rápidamente y volver a su puesto para seguir con lo suyo. A menudo la elaboración de la comida de la familia da más quebraderos de cabeza que la propia comida de los clientes. Suele haber problemas porque parece que el deporte nacional es quejarse del plato que toca ese día, siempre hay alguien que no está contento. A esto hay que sumarle que muchas veces vas con el tiempo justo para tener tu partida a punto, como para encima tener que dejar tus tareas para hacer la comida del personal. De todo esto, claro, resulta que se hacen las cosas sin cariño y que el personal no come como debiera.... El aspecto económico también influye porque, por lo general, nadie se quiere gastar más de lo necesario en la alimentación del personal, con lo cual se usa género barato. Algo que, por supuesto, no es incompatible con comer decentemente... canroca2_500Puedo contar dos excelentes experiencias relacionadas con este tema. En uno de los mejores sitios donde he comido con la familia ha sido, sin duda, en el restaurante de los padres de los hermanos Roca. Cuando estuve por allí, la plantilla del restaurante era mucho más reducida que ahora y teníamos la suerte de comer el menú diario del Can Roca. El mismo que los clientes... Todavía recuerdo el arroz con escamarlans (cigalas), los canelones o el pollo a l'ast que hacía el padre. Todos, platos de cocina tradicional catalana estupendamente eleaborados. ¡Hasta el ambiente era muy familiar! Siempre andaba por allí la entrañable Angeleta preguntándote si ya habías comido... ¡La preocupación de cualquier abuela! Te hacía sentir como en casa. Actualmente la plantilla es mucho más amplia y se sigue comiendo en el restaurante de los padres pero el menú de la plantilla es diferente del que se toma en el restaurante. Se sigue comiendo bien, la comida está bien elaborada y el trato es excelente. Otro trabajo en el que también he comido estupendamente es el Restaurante Ramón Roteta de Hondarribia. Además de que los compañeros cocinaban de maravilla, de vez en cuando el padre de Ramón, pescador jubilado, solía acercarse al puerto y traernos ventresca de atún o pescado fresquísimo para nuestras comidas.  ¡Una delicia! En general siempre me han tratado bien pero eso no quita que algún día me haya quedado sin comer por exceso de trabajo o que haya tenido que hacerlo a toda velocidad. Lo noirmal... Otros compañeros, sin embargo, no han tenido tanta suerte. Es habitual escuchar quejas de gente que ha estado de prácticas en restaurantes, a veces, muy conocidos. Desde casos en los que se les ha puesto de comida cosas que no te comerías en tu casa, como las hebras que se desechan de las judías verdes (¡esto es verídico!), hasta otros en los que directamente no se les daba de comer. El problema quizás radique en que en los restaurantes no hay una persona contratada exclusivamente para hacer la cocina de la familia y, cuando hay mucho trabajo y nadie puede dedicarle un rato a esta tarea, ocurren estas cosas.   * Fotos: cortesía de El Celler de Can Roca.

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